miércoles, 21 de julio de 2010

el juramento de Marina Beltrán (continuación)

....Entre los pros, que había gozado durante años de hombres guapos, educados, dulces, cultos, divertidos, y desde luego profesionales competentísimos, pues la habían hecho gozar, de eso no cabía duda alguna. Y ni que decir tiene que durante todos esos años había sido la envidia de sus amigas, que no acertaban a entender como conseguía aquellos novios extraordinariamente ideales y maravillosos.

Entre los contra, que se acercaba su final, que los lejanos 45 ahora le parecían una cifra extremadamente anoréxica, extremadamente cercana, que, no sabía porqué pero siempre pensó deberían ser al menos a los sesenta y cinco, coincidiendo con la edad de la jubilación... pero en ésto, no tenía ya la cosa remedio: el tiempo jugaba en su contra y los compromisos habían de cumplirse, la secta había cumplido los suyos escrupulosamente, y a ella no le cabía otra cosa, ya no se podía volver atrás y modificar o anular lo acordado.
Y en la cabeza de Marina, continuamente aquellas valoraciones de los contras y los pros, el hice bien, he disfrutado de la vida, o el me equivoqué, porque precisamente disfrutar de la vida es vivirla; al principio, iba ganando terreno la equivocación, pero cada vez que maduraba más y más el asunto, la victoria se decantaba claramente hacía el juramento, porque pese a todo lo que aparejaba éste, incluida la muerte, también suponía vivir intensamente la vida, -limitadamente sí, pero vivirla y disfrutarla al fin y a la postre-... ¿podría decir todo el mundo al morir que había disfrutado de verdad de la vida?, ¿podrían decirlo tanto como ella?.
Por eso, aquella tarde, después de hacer el amor con Rubén, muy serena y absolutamente convencida le dijo:


- Ru, cada quien es dueño de su propia muerte, y llegado el momento, no queda otra que morir en dignidad, sin miedo, sin dolor.


Rubén, la escuchaba perplejo pero asintiendo, intentando comprender y respetando como siempre sus convicciones.


Y Marina, continuó resuelta:


- He decidido que voy a morirme diez días antes de cumplir los cuarenta y cinco, haciendo el amor y con una copa de buen champagne, una buena muerte Ru, quiero ser yo la que ponga el último broche a mi vida. Si he de morirme, que sea como todos estos años, disfrutando.


Desde ese día en que se lo dijera, muchas veces habían hablado los dos del asunto, pero no con desidia ni con angustia, sino como se habla de un suceso que nace de tu voluntad, sin pastorear ojalases ni pesares, una decisión como otra cualquiera: su decisión.
No quería Marina cerrar su vida oyendo los avisos de la organización de haber cumplido con la edad para el óbito sin haberse producido éste, y vivir -sino malvivir- sus últimos días con el sólo pensamiento del cómo, cuando y donde la iban a matar... no, prefería ser ella la que eligiese el momento, el lugar, las circunstancias. Ser ella la que escenificara su salida de este mundo, y que cayera el telón a lo grande.

Por otra parte, justo el hecho de la cercanía de su muerte antes de los fatidicos cuarenta y cinco, no la deprimía en absoluto -como cabría suponer-, sino todo lo contrario, la hacía sentirse más viva que nunca, y desear vivir estos últimos años intensamente, con una vitalidad inusitada, sabiendo como sabía que eran los últimos antes del último, saboreando el día y la tarde y la noche, gozándolo todo, rozando el éxtasis.
Sentía la vida latir en sí misma, en su piel, segundo a segundo, y aunque parecía extraño, como un gran contrasentido o un galimatías existencial, resultaba ser justo aquella andadura inexorable a la muerte la que a su vez la hacía vivir a tope, como jamás nunca, sintiendo todo como nunca, gozando de todo como nunca.

Llegó el día y Marina lo recibió feliz, se arregló con coquetería, sacó del armario el mejor de sus vestidos y sus zapatos de tacón vertiginoso, los de tiras trenzadas color plateado. Resuelta salió a la calle, y en la vinoteca pidió una botella del mejor champagne francés, ni se inmutó cuando la dependienta, al cobrarle, le pidió 290 €, y, con su compra envuelta en una bolsa de tela de vivos colores, se marchó a casa sintiendo el sol en la cara y respirando el aire a bocanadas llenas, como si se le fuera a escapar por invisibles tubos calle abajo.

Cuando llegó a casa, Rubén la estaba esperando sentado en el sofá con un ramo de rosas rojas, tiernas, aterciopeladas, aromáticas. Desgranó las rosas y esparció sus pétalos sobre la cama, con complicidad, y con esa elegancia innata que le caracterizaba, descorchó el champagne y comenzó a desnudarla, como en un delirio le hacía el amor, y Marina Beltrán gozaba y gozaba, con cada beso, con cada caricia, con cada roce... se había tomado su copa y sabía que sería la última vez que haría el amor, la última,... el veneno, ya en su cuerpo, corría directo al corazón.

30 comentarios:

  1. Y como lo prometido es deuda, eh voilà, la continuación... ya sé que habrá quien piense que es cruel un juramento como ese y que no merece Marina morir joven sólo por haberse comprometido a ello, pero todo está en cómo valora cada quien el balance de su vida, y a ella esa valoración no le resultó negativa... también y con ironía, podríamos traer a colación esa famosísima frase de Baltasar Gracian de "lo bueno si breve dos veces bueno...", pero como siempre, el final está abierto a la imaginación: Rubén se da cuenta de que no es final que merezca Marina y llama a los del Samur y, lavado de estómago incluido, la salvan / o, ella, en el último momento ve con claridad que es una estupidez morirse ahora y se va corriendo a pedirle ayuda a su vecina Jefa del Servicio de Cardiología del Ramón y Cajal / o, el farmaceutico que le vendió las fatales pastillas que ella mezcló con el champagne, intuía algo y, enamorado como estaba de Marina hasta la médula, decidió darle un placebo, que, sólo le provocó un placentero sueño, que, después de hacer el amor, sabéis que sienta de mil maravillas / o ... !la imaginación al poder y a la vida misma!

    Un besote tremendamente gordísimo y bien sonoro a tod@s

    ResponderEliminar
  2. Una historia muy cruel, sin duda. De esa forma el amor deja de ser puro para transformarse en castigo...y por lo tanto, poco deseable! jejeje

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. apm:Permíteme elogiarte por tu impecable y amena manera de escribir, nos atrapas desde las primeras líneas y nos conviertes en tus asiduos lectores.
    Viendo algunas insípidas vidas, me da por pensar en,que preferirían algunas mujeres seguir con una existencia monótona y sin amor o disfrutar plenamente de la vida, aunque tuvieran que morir prematuramente. Ahí se los dejo de tarea.
    Un gran abrazo y mis admiración: Doña Ku

    ResponderEliminar
  4. Hombre, es que es una putada (con perdón) morirse tan joven, y teniendo a un maromo al lado como Rubén. Ea, que cuando más agusto estás en tu vida, vas y te tienes que morir... Pos vaya!
    Porque, digo yo, que aunque hayas vivido al máximo todos los años después del juramento, siempre te puede dar por pensar que quedan muchos más años después de esos 45, no?

    Bueno, que ya está. Que me ha encantado la historia, que lo sepas. :)

    Besos, niña!!!

    ResponderEliminar
  5. NEO, millonazo de gracias por el comentario, corazón... bueno, la historia puede ser cruel o no serlo, ya lo dije al principio de los comentarios: !arriba la imaginación!, y desde luego tu imaginación es portentosa donde las haya.

    Un besote, ya sabes, de los tremendamente gorditos y sonoros.

    ResponderEliminar
  6. Vaya, se decidió a cumplir el juramento, pero tomando ella el toro por las astas, difícil decisión.
    Claro que la puerta queda abierta a las otras posiblidades planteadas no? Hasta Ruben podría morir junto a ella al beber de su copa!
    Besitos,

    ResponderEliminar
  7. DORA, muchísimas gracias por ese comentario tuyo, millonazo de gracias por el cariño que me tienes y me transmites, de verdad y de corazón: gracias Dora, millonazo de gracias... y he de decirte que justo ese pensamiento tuyo es la conclusión a la que finalmente llega Marina, al ¿podrá decir todo el mundo al morir que ha disfrutado de verdad de la vida?, o, como tú bien dices: ¿no preferirán algunas mujeres disfrutar plenamente de la vida aunque tengan que morir prematuramente, a llevar una existencia insípida, monótona y sin amor?. Sí señora, ese es el dilema. Yo estoy contigo Dora, contigo y con Marina, pese a todo.

    Un besote gordísimo, cargaito a rebosar de cariño

    ResponderEliminar
  8. LOU, millonazo de gracias por el comentario... si te entiendo, la pobre Marina se comía igual la cabecita, que si hice bien al jurar aquello que si fue un error; pero al final, su valoración se decantó con rotundidad por el "no me he equivocado, he disfrutado intensamente de la vida, ha sido corto sí, pero puedo decir que he vivido y disfrutado"... y, como ya dije al principio de los comentarios, el relato no está cerrado, siempre se puede dar un giro a la historia con otro final... venga Lou, la imaginación al poder, y tu tienes imaginación como pa parar un tren, chiquilla.

    Un besote gordisísimo y sonorísimo

    ResponderEliminar
  9. JOSE ALFONSO, gracias a tí, por supuestisimo, millonazos de gracias corazón, así en plural: millonazos, muchos millonazos. !ánimo!

    Un besote, ya sabes, de esos bien gordos e infinitamente llenos de cariño.

    ResponderEliminar
  10. SOÑADORA, muchísimas gracias por el comentario, reina... sí, ya ves, al final decidió cumplir pero cogiendo el toro por los cuernos, sí.
    !Cierto, una dificilísima decisión!, pero ella, tras analizarlo todo, llegó a la conclusión de que más vale una vida vivida intensamente y disfrutada intensamente aunque corta, que otra más larga pero insulsa, monótona y sin amor. Y desde luego, como ya dije al principio de los comentarios, la puerta queda abierta al giro que le queramos dar a la historia... entre las posibilidades que puse, te aseguro que también incluí esa tuya, la de que finalmente él en absoluta complicidad bebiera también de la copa, y murieran los dos, pero me sonó demasiado a Romeo y Julieta y lo borré, y terminé el comentario con el placebo de las pastillas y el amor del farmaceutico. Aunque, indudablemente es mucho más intenso y de un amor eterno, ese final de los dos muertos tras hacer el amor y beber de una copa de champagne envenenado !claro que sí!.

    Un besote, por supuestisimo, de esos bien gordotes y muy sonoros

    ResponderEliminar
  11. A mi es que lo de morirme no me gusta, sin embargo esa manera de morir promete.
    Me gusta la sobriedad del relato, la fuerza del personaje, el final del final.
    Un besito.

    ResponderEliminar
  12. ZAYI, millonazo de gracias por el comentario, corazón. Yo estoy contigo, a mi lo de morirme no me gusta nada, pero que nada de nada... nos apuntamos pues a un vivir longevo ¿no?, pero eso sí, !además de longevísimo, en plenas facultades mentales!... enfín, en positivo: lo conseguiremos, porque, ¿y porque no?. Muchas gracias por ese me ha gustado la sobriedad del relato y la fuerza del personaje, en verdad, -y aunque yo misma he dejado el final abierto a un nuevo final-, el personaje es de morirse (imaginate a esa mujer: culta, una profesional competentísima que ha llegado muy alto en su empresa, poco atractiva, sin tiempo apenas para las relaciones sociales debido a su trabajo, segura de sí misma en las decisiones que toma día a día en el área laboral, muy solitaria, una mujer que nunca ha tenido una pareja estable... que sale de su trabajo a las tantonas y llega a su casa y siente como una losa la soledad de la soledad, que le toca -necesariamente- asistir a las reuniones familiares teniendo que oír una y otra vez eso de ¿cuando vas a tener una pareja?, ¿para cuando un novio?, y viendo como todas sus hermanas y primas y amigas se van casando y/o consolidando con sus parejas y ella siempre sola... esa mujer, frustrada, qué duda cabe, lo que sueña, lo que desea, con lo que anhela es que cuando llegue a su casa la esté esperando un hombre -no cualquier hombre, sino un hombre a su medida-, culto, sensible, delicado, que no se fije en su físico, que le haga gozar, con quien disfrutar. Para esa mujer, el trato del juramento pese a la muerte, no es un mal trato, ella, con absoluta rotundidad, lo escogería siempre a cualquier otra opción, !siempre!, por eso muere pero sin pesares, corriendo ella misma el telón).
    Te dejo Zayi, que el comentario va ya medio kilométrico.

    Un besote de los enormísimooooosssssss

    ResponderEliminar
  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  14. Hola apm:
    Tal como te dije he esperado a la continuación para comentar.
    Veo que en esta ocasión das una cantidad enorme de explicaciones en tus respuestas a los comentarios de seguidores. Es como si estuvieras insegura de lo que has escrito.
    Primero: tu forma de redactar es dinámica, ligera, sobria, con descripciones muy logradas...como siempre; una narrativa que te lleva de la mano hasta el final sin decepcionar nunca.
    Segundo: La literatura está para eso; elucubrar, divagar, imaginar, provocar, recrear lo imposible a gusto del autor...(te remito a mi post de hace un mes "Blanco y en botella") y luego está lo de: "La realidad siempre supera a la ficción", por lo que te digo que no temas, ni la historia es cruel ni más extraordinaria de lo que la realidad nos puede sorprender en cualquier momento.
    Un ejemplo: Una señora sale del hospital donde le han hecho una ecografía, está en las últimas semanas de gestación. Cuando va hacia su casa entra en un bar y pide un vaso de agua, deja a su pequeño de tres años sentado y se va hasta el servicio porque está indispuesta. Cuando sale, una señora que la ha visto se interesa por ella y amablemente le ofrece llevarla a su casa en coche. La embarazada accede, salen y la otra la lleva fuera de la ciudad donde la saca del coche y con un cuchillo jamonero le da un tajo de cadera a cadera, le extrae al bebé (vivo) y la deja allí tirada, junto a su pequeño, para que se desangre. ¿Motivo de este acto criminal?: vender al bebé para ser sacrificado por una secta satánica. La asesina tiene seis hijos.
    Si esto lo inventa un escritor es una barbaridad de un calibre insoportable, pues bien, es un hecho real sucedido hace un par de años en un país sudamericano.
    Me he extendido porque es la primera vez que me ha parecido notar que te justificas ante un texto tuyo.
    A mí me ha gustado la idea esa de vivir menos pero a cambio de una vida llena de placer. Al fin y al cavo eso es vivir de verdad, aunque sea menos tiempo, está mucho mejor aprovechado que la mayoría de otras vidas mediocres o insulsas, que es lo que más abunda.
    Besos de los tuyos; de esos gordos.

    ResponderEliminar
  15. hace tres días que escribo el mismo mensaje, veremos si hoy, entra en tu blog, querida amiga.
    decía que me quedo con el final de comentario, que tu haces, a pena cumplida, acabado el delito.
    si ella se salva, salva la angustia de los lectores, y somos todos felices.
    cariños querida amiga

    ResponderEliminar
  16. Apm, emocionante esta historia. A mí la muerte me tiene que pillar a traición, si no, ni en sueños me pilla. Enhorabuena por este buen relato. Un fuerte abrazo, con mi cariño.

    ResponderEliminar
  17. ANDRES, millonazo de gracias por tu comentario corazón, y, desde luego touchee chéri, absolutamente tocada: tienes toda la razón del mundo mundial, demasiadas justificaciones para un relato que es simple y es así... y, desde luego, estoy contigo y también con ella, -sin lugar a dudas me apunto al vivir intensamente disfrutando y gozando aunque tenga que ser menos tiempo-, porque, como bien dices, al fin y a la postre eso es vivir de verdad, no es verdadero vivir el mero pasar de los años arrastrando una vida insulsa, sin amor, aburrida y sin alicientes.
    !Me ha encantao tu comentario, maestro!, muchísimas gracias.

    Un besote enormísimoooooo

    ResponderEliminar
  18. ABU, tres mil millonazos por lo menos de gracias por tu comentario... no tenía ni idea de que mi blog se estuviera comportando tan de mala manera de cerrarle a los amig@s las puertas de la opción a dejar sus comentarios, enfin, perdoname por fa, ahora le echaré un ojillo a la configuración a ver que es lo que pasa, siento lo de las tres intentonas.
    En cuanto a Marina, para mí está bien así como está, pero, efectivamente, como dejé en el comentario, !la imaginación al poder y a la vida misma!... ya sabes abu, ésta fue una de aquellas máximas gloriosas que coreaban en el mayo del 68, que, como soy medio afrancesada, la pondré en su salsa: l´imagination au pouvoir!, y como no ¿verdad?.

    Un besote super super gordo y de los sonoros

    ResponderEliminar
  19. PAQUI, millonazo de gracias por el comentario, reina ¿así que te tiene que pillar la muerte a traición y si no, nasti de plasti?... ja,ja,ja, pues como a casi casi todos ¿no?, escenificar tu propia muerte a la carta, no es muy normal, francamente, pero en el balance de la vida, Marina valora mucho más los años vividos gozando y disfrutando -aunque no sean muchos-que una vida larga, solitaria, insulsa y sin amor, de ahí su ¿podrá decir la gente al morir que ha gozado y disfrutado verdaderamente de la vida? ¿podrán decirlo tanto como yo?.
    Muchísimas gracias por esa gratificante enhorabuena que me das, de veras, la encantada soy yo con que te haya gustado.

    Un besote, ya sabes, de los gordísimos y bien sonoros.

    ResponderEliminar
  20. Hola preciosa, ya he vuelto de mi viaje, vaya una historia, tendré mucho cuidado de no meterme en ningún berengenal de ese estilo.
    Disfrutar...seguro que disfruto, pero vaya forma de pagarlo y claro, no había vuelta atrás.
    Un abrazo.
    Ambar.

    ResponderEliminar
  21. AMBAR, millonazo de gracias por el comentario, espero que tu viaje haya sido lo mejor de lo mejor, y que te lo hayas pasado fenomenal, amen de descansar, que de todo hay tiempo y lugar... en cuanto a Marina, disfrutó sí, vivió intensamente, a tope -durante un tiempo no demasiado extenso, sí, pero pleno de gozo y satisfacciones-, y claro, la consiguiente valoración al respecto era necesaria para el desenlace: ella lo tuvo claro, diáfano, cristalino: mejor vivir la vida gozando y disfrutando aunque por poco tiempo, que vivir una vida larga pero insulsa, solitaria y sin amor; al final y a la postre, el del juramento no fue para ella un mal trato.

    Un besote enormísimooooooooooo

    ResponderEliminar
  22. Aaaaaaaaaah, qué final vertiginoso, infartante, súper interesante como todos los finales abiertos, apm. Es verdad, cuando el lector (nosotros) ve la puerta entreabierta, o atisba desde afuera o entra sin preguntar. Yo prefiero esta última opción, entrar en el cuento e imaginarle mil finales, dejar volar la imaginación y hacer vivir o morir a Marina. ¡Eso es genial!

    Me encantó tu cuento, amorosa, realmente estupendo, deja abierta (además del final) muchas cuestiones que tienen que ver con la vida real y su posición con la muerte.

    ¡Qué se venga la próxima historia! La estaré esperando :)

    Besazos gigantísimos.

    ResponderEliminar
  23. Pues creo que por ese juramento seguro que se perdió muchas cosas buenas que le podía haber regalado todavía la vida, pero bueno, cada uno es libre de hacer y pensar lo que quiera, así que no le recrimino nada ;P

    dirty saludos¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  24. LILI, millonazo de gracias por tu comentario reina, la verdad es que yo me posiciono también en los finales abiertos y en la imaginación, además, un final abierto hace que la historia pueda seguir viva por tiempo y tiempo... en cuanto a que esperas la siguiente, me encantan esos ánimos que me transmites, de veras, pero es que me voy a la playita -estoy de vacaciones-, aunque seguiré escribiendo, en vez de en el blog en un bloc (de los de cuadriculas y gusanillo en espiral) que me han regalao... no creo que me de tiempo a llenarlo, pues tiene muchísimas hojas, pero, algo se hará... !mira que si la mar y la luna me inspiran como a Lord Byron, Bécquer y los poetas románticos y lo lleno!, aunque no me cabe duda que lleno o no, alguna historia sí que traeré.

    Un besote, ya sabes, de los gordos gordísimos

    ResponderEliminar
  25. DIRTY CLOTHES, millonazo de gracias por tu comentario, corazón, la verdad es que así de sopetón es un juramento demasiao, como pa salir corriendo, ya sabes, pero Marina lo valoró y, en esa valoración ganaron los pros, ella eligió vivir menos pero gozando a tope de la vida, que vivir una vida más larga pero insulsa y sin amor... es aquello de la calidad frente a la cantidad; Marina disfrutó de esos años intensamente, y sin los hombres al servicio de la secta, segurísimo que no habría vivido tan gozosamente, ni habría disfrutado tanto, y Dirty, como tú bien dices, al fin y al cabo fue su decisión.

    Un besote bien gordito y muy sonoro

    ResponderEliminar
  26. Muy buena la explicación adicional en forma de comentario puesto que tu cuento en las dos partes transgrede muchos usos o costumbres sociales. Pero no tendría que ser entendida ni como un "pido perdón" ni como una justificación. Muchos de mis cuentos tienen final triste, mi esposa me pide que los cambie pero entonces le digo que los escriba ella a su gusto...

    Si hubieses elegido un final feliz habría gustado a un grupo de lectores y claro, habría decepcionado a otro. Añado que el final feliz sonaría a filme americano donde siempre está superman, el FBI o lo que sea para que todo acabe bien. Marina era libre cuando hizo su juramento. Claro que también podía haberse muerto de muerte natural, de un ataque al corazón provocado por los excesos... Pero esto ya no es tu idea original que era: "genio y figura".

    Insisto en mi interpretación sin haber leído la segunda parte (o el desenlace), puesto que tú ahondas en ello: si vale la pena haber vivido la mitad sólo por el hecho de vivirla intensamente. Por contra, estaría el sector más conservador (y religioso) que diría más o menos que: "nos regalaron la vida y por tanto no es nuestra y no podemos disponer de ella; que debemos contentarnos con vivir cada día como si fuese el último y que la felicidad está en las pequeñas cosas y no la posesión material y que si estamos de buen rollo atraemos el buen rollo y si no, en el caso de Marina Beltrán, tenía los amantes que se merecía..."

    Un besote escribir tan bien y tan transgresoramente.

    ResponderEliminar
  27. Pues a mi me ha gustado tal cuál el relato, incluido el final.

    ¡Eres excelente escribiendo!

    Y la frase de "lo bueno si breve dos veces bueno..." me encanta.

    Dejo un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar
  28. MANEL... un mes después te contesto al comentario: mil perdones hijo mío, pero, con la vuelta al trabajo de mis medias vacaciones (este año las he tenido que coger partidas: 1ª quincena de agosto, 1ª quincena de septiembre), y este calor tórrido sevillano que deja la tensión por los suelos y escasas fuerzas para todo, -ya sabes, siesta, abanicarse, respirar y poco más-, pues, la verdad, no he estado al tanto del blog como debiera y, francamente, no me había dado cuenta de tu comentario. Como siempre un gran comentario, y no empleo gran en la acepción de cantidad sino en la de calidad, estoy completamente de acuerdo contigo !como no!, la historia es como es, trasgresora y muriéndose la prota al final convencidamente y a lo grande... no debía de haber dado cuartelillo a explicaciones: totalmente toucheé.

    Millonazo de gracias, y millonazo de besos... todos todos, de los gordos

    ResponderEliminar
  29. ARMANDO, muchísimas gracias por el comentario corazón, te digo lo mismo que a Manel, mil perdones por contestarte al comentario con un mes de retraso, de verdad, mil perdones. Y, muchísimas gracias por tus palabras que, son un aliento y acicate a seguir escribiendo... coincido contigo Armando en esa frase estupenda de Baltasar Gracián, te diré además que yo la suelo decir en mi hablar cotidiano, y que soy de las que consideran que la calidad -en todo: en la vida, en los sentimientos, en los amigos, etc, prima siempre sobre la cantidad-.

    Millonazo de gracias y, millonazos de besotes de los gordísimos y sonoros.

    ResponderEliminar