viernes 2 de marzo de 2012

la noticia



Que Mourinho fuera a dar una rueda de prensa en el hotel Plaza el martes a las seis, era una noticia pero relativa, puesto que él, acostumbraba habitualmente a informar así.
Sin embargo, nadie de los convocados podía ni siquiera remotamente imaginarse, que el mister iba a salir con aquello.
Apenas unos segundos tras su aparición, nada más sentarse, mirando al personal, un Mou relajado y seguro, espetó a bocajarro:

- Dejo el banquillo, marcho del Real Madrid. Presento la dimisión.

... y se hizo por unos instantes un silencio sepulcral, ya que ninguno de los allí presentes podía dar crédito a la noticia. Pasado el shock, los flashes echaban humo, literalmente no dejaban de parpadear, y los periodistas convocados, eran lo más parecido a aquella imagen del camarote de los hermanos Marx, en la película "una noche en la ópera", achuchaos y agolpados unos junto a otros frente a la tribuna, gritando cual jaula de grillos, intentando todos a la vez conseguir la respuesta al porqué de la sorpresiva marcha de Mou, justo ahora, precisamente cuando el Madrid llevaba una ventaja más que considerable sobre el Barça, lo que le postulaba como el claro favorito para ganar la Liga.
Enseguida la noticia se extendió por todos los medios, no solo los nacionales, pues una avalancha de prensa deportiva internacional fue recalando en Madrid a las pocas horas de aquello, en post de la estela de tan sorprendente dimisión.
Cómo era de esperar, fue portada indiscutible en todos los periódicos del día siguiente, abrió los titulares de los telediarios de todas las cadenas, y desde luego, de lo que no pararon de hablar los micrófonos de la radio.
Efectivamente, la noticia no había dejado indiferente ni a tirios ni a troyanos, en algunos círculos, había causado inclusive estupor; y en este climax, aún pendiente de digerir lo de Mourinho, de pronto, Pep Guardiola, emite un comunicado de prensa...


...os lo seguiré contando en la siguiente entrada.
Buen finde a tod@s

domingo 19 de febrero de 2012

armas y redes (continuación)



Nos quedamos en que a Eva Martos, una periodista que salió de la universidad para comerse el mundo y con la intención de abrirse un hueco en la profesión, no le iba demasiado bien en su trabajo monótono, repetitivo y sin perspectivas en la emisora de radio local; para colmo, su mente, comenzó a darle todo tipo de quejas ante futuro tan gris... sin poder dormir, se levantó de la cama y, viendo una revista, de pronto, se le encendió la luz cuando vió en portada a Anastasio Onieva, el exitoso dueño de la cadena de tiendas Zheta. 

Las  imágenes gráficas no le hacían justicia, era cierto, pero de todas formas, dejaban entrever un hombre sino atractivo, sí interesante... ipso facto, Eva cogió el portátil, se acomodó en el sofá, y comenzó a buscar información de Anastasio Onieva y de Zheta. Por la mañana, antes de irse para la emisora, ya tenía recopilada toda la intendencia que necesitaba su plan, así que sólo restaba estructurarlo bien, visualizarlo, y materializarlo de forma precisa y profesional.
Sobre las once, llamó por teléfono al grupo Zheta pidiendo una entrevista con el Sr. Onieva, justificándola, en la demanda en los medios de ejemplos de empresarios exitosos, frente a una sociedad en brutal crisis económica. Dejó su nombre, su identificación, y la credencial de su emisora, a la que no dudó un instante en usar de tapadera.
Toda la semana estuvo nerviosa y expectante a la mordedura de anzuelo por parte de Zheta, y concretamente, de Anastasio Onieva; finalmente, transcurridos ocho días desde el envite, un periodista del Gabinete de Comunicación del empresario la llamó, hablaron  durante media hora larga sobre los pormenores de la entrevista hasta llegar a un acuerdo, cosa, que francamente no le fue difícil, porque entre compañeros, ya se sabe, es fluida la avenencia. Todo quedó cerrado para el miércoles 23 de marzo: ella, se encargaría de entrevistar a Onieva distendidamente en una cena de trabajo, y él, le mandaría varias fotos oficiales con las que ilustrar el reportaje. 
Mientras Eva preparaba todo este zanfarrancho de combate, sorprendentemente, su parlanchina mente enmudeció, y de la misma manera que la descolocó cuando se puso a hablarle y a darle quejas sin parar, la descolocaba ahora tanto silencio, pero caramba, aquella mudez repentina era ciertamente de agradecer.
Llegó en día D, Eva, había visualizado suficientes veces el encuentro, y madurado detenidamente cada detalle... preparada a lo Letizia (taconazos estilosos y bien altos, traje pantalón ajustado color marfil, pelo suelto sedoso, brillante y modelado, y mirada vivaz transmitiendo control, profesionalidad y sobrada personalidad), llegó al restaurante exactamente cinco minutos después del entrevistado.
En todo momento en la cena Eva estuvo extraatenta, extraamable, y derrochando encanto por doquier... estuvieron hablando de ésto y de aquello, de lo divino y lo humano, de lo profesional y lo personal, de todo un poco. Ella, se aseguró sobremanera de dejarle clara su admiración como empresario y cómo hombre hecho a sí mismo, se aseguró sobremanera de sonreirle con feminidad, de posicionarse en que no iban con ella los convencionalismos sociales, !qué tontería!, pero sobretodo y muy especialmente, se aseguró de que él supiera que no usaba ropa interior.
Dejados con claridad todos los mensajes, Eva se levantó de la mesa dispuesta a salir del restaurante... entonces la oyó de nuevo, ahí estaba su mente, cual César, pronunciando distinguida un alea iacta est, y tras la frase y puesto que efectivamente la suerte estaba echada, volvió al silencio y a la mudez.  El silencio, sólo se rasgaba en los pasos de Onieva que la seguían... los pasos, y su respiración.


Os dejo este vídeo, no tiene nada que ver ¿o sí?... !jajajaja, no mosqueéis a las ranas!
Mil besitos a tod@s


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martes 14 de febrero de 2012

armas y redes



Cuando Eva Martos puso por primera vez los pies en la Facultad de Periodismo, sintió algo muy especial que no podía definir, no le temblaban las rodillas de la emoción, ni le faltaba el aire, ni le palpitaba el corazón, pero era sin duda un sentimiento extraño y diferente a todo, algo así como una rara mezcla de emoción, de sueño realizado, y de vis atractiva por ese lugar que siempre había estado entre sus anhelos más profundos... y allí estaba al fin, en la universidad, en su primer día de clase, con su mochila al hombro y una sonrisa de satisfacción de oreja a oreja, abriendo los ojos como abanicos, ávidos por encontrar las aulas de primero.
Siempre recordaría ese día y esas sensaciones inexplicables, y lo curioso del asunto, es que después de transcurridos tantos años desde aquel primer día de clase, ella seguía sin explicarse cómo se mantenían vivos en su memoria aquellos sentimientos y sensaciones, que, mirados de frente y objetivamente, en absoluto eran para tanto.
Los años universitarios pasaron volando; cada octubre, de nuevo en la facultad para comenzar el curso siguiente, segura de que se estaba preparando para ser periodista, una buena periodista, una gran periodista.
Segura, del papel y de la importancia que la comunicación jugaban en la vida y en la sociedad: el cuarto poder, como afirmaba con rotundidad y vehemencia, el poder que se le olvidó a Montesquieu en su famosa teoría de la división de poderes, !pobre!, llegó a pensar de él en algún que otro momento de exaltación... si Montesquieu levantara la cabeza hoy día, se tiraría de los pelos de no haber reparado en la prensa, al traste toda su teoría, !pobre!.  
Terminada la carrera y con unas excelentes notas que la avalaban, salió de la facultad dispuesta a comerse el mundo, pletóricos los ánimos por hacerse un hueco dentro de la profesión. 
Periódico a periódico, y medio a medio, Eva Martos fue pidiendo una oportunidad, impertérrita, con su título y notas en ristre, y una impecable sonrisa al más puro estilo profident, pedía y pedía trabajo de periodista, pero !nada!, no había nada, nunca había nada.
Los días y los meses iban minando sus ánimos, su ímpetu y su voluntad, y, cuando ya estaba a punto de tirar la toalla: eh voilà!, llegó su tan ansiada oportunidad en una cadena de radio local.
Al principio, aquel trabajo mal retribuido y de jornadas kilométricas, le parecía sencillamente gloria bendita: era su primer trabajo, sus primeros salarios... y aunque no llegaba ni a la categoría de mileurista, le habían permitido independizarse de sus padres; eso sí, en un pisito pequeño y destartalado, de un barrio modesto alejado de cualquier parte; pero Eva, comenzaba su vida autónomamente, y, esa aventura, desde luego bien valía sacrificios.
Tres años llevaba ya en aquel cuchitril, y en aquella emisora,  haciendo las mismas cosas, y sin más horizonte que la pesarosa reiteración, cuando oyó por primera vez a su mente quejarse, hablarle, decirle que estaba harta, que no tenía porvenir... nunca antes su propia mente le había protestado y ni mucho menos hablado, pero ahora, era un continuo runrún de dimes y diretes y quejas y más quejas. No sabía cómo parar aquello, y lo peor del asunto, era consciente de que aquella mente suya que le hablaba y hablaba, tenía razón... toda la razón, ¿cómo no iba a tenerla, mirando la vida que tenía y lo que le rodeaba?.
Se sentía saturada, el tema la desbordaba, y sin saber qué hacer, pues por mucha razón que tuviera aquella parlante mente suya, tampoco era cosa de contárselo a nadie, a ver, cómo explicarle a cualquiera que su mente le decía cosas, sin que la tomaran por chiflada a la primera de cambio, !vamos por Dios, era ya lo que le faltaba!!!. Sin embargo, a su apatía por la vida y el trabajo, se sumaba ahora la falta de sueño, pues esa mente torturadora no la dejaba descansar.
Sin poder dormir, y venga a oirla, y, pese a querer evadirse, acurrucarse en la cama y olvidarse del mundo, no le quedó otra que levantarse: !imposible -para su desgracia-, no escuchar aquel quejío constante de su mente!.
Fuera de la cama, medio catatónica y sin saber llenar en absoluto horas tan intespestivas, se sentó en su sofá como una autómata y comenzó a ojear la revista que yacía en la mesita, junto al teléfono. De pronto, lo vió, y todo comenzó a aclararsele en la cabeza. Allí, en portada, estaba Anastasio Onieva, el exitoso dueño de Zheta, inaugurando una de sus tiendas.


Continuará... en unos días, cuelgo el desenlace de la historia.
Mil besitos gordotes, y feliz sanvalentín


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sábado 4 de febrero de 2012

cáncer




Cuando me miro al espejo
ya no veo mi vivo retrato,
y no me reconozco:
¿dónde está aquella
mujer que fuí?.
Lo sé,
sé que el mundo
no es justo,
y que todos buscamos
un puerto, un cielo abierto
lejos del dolor.
!Cómo deseo
ver crecer mi pelo!,
y el color
 en mis mejillas,
y reír a carcajadas,
y volver a enamorarme
del Quijote, del capitán Acab,
de Ana Karenina, o
Margarita Gautier...
Y lucho,
lucho porque deseo
mirarme al espejo,
y verme a mí,
y hablarme,
y sentir de nuevo
la primavera.

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... el cáncer está con nosotros, tenga o no tenga día declarado, está con nosotros, cruel, canalla y traidor, pero sin el poder de amilanarnos, por eso tenemos que plantarle cara, porque siempre, absolutamente siempre, más allá de la dureza y todo el horror de la enfermedad, siempre también está la meta: la victoria.

lunes 5 de diciembre de 2011

para no herir sentimientos



A veces tengo que tragarme
palabras para no herir
sentimientos,
 tengo que escuchar
una y otra vez
la misma cantinela,
mostrando a cada instante
inusitado asombro y novedad,
 para no herir sentimientos.

A veces, los momentos
me superan,
la perplejidad me devora,
y me parte en dos
la piedad
ante la realidad cotidiana
de lo razonable,
pero tengo que sonreir
para no herir sentimientos.

Hoy necesito gritar,
gritar que no estoy hecha
de hormigón armao,
que las palabras me queman,
que los oídos me queman,
que la sonrisa me quema,
que efectivamente,
nada resulta inamovible,
pues lo caótico y
lo pronosticado,
caminan siempre de la mano.

La vida, es un contínuo
recomponer de cristales rotos,
y a veces, somos desbocados
quijotes frente a molinos, 
 otras, expectadores subrealistas, 
cual magno cuadro de Dalí.



Antes que nada, y una vez más, quiero daros millonazos de gracias por vuestro cariño, por tantísima energía positiva y tantos ánimos que me habéis mandao... que os digo, me han llegao al alma y bien que me han ayudao a levantar ese ánimo que a veces las circunstancias se empeñan en hundir, aún cuando no lo consigan... poco a poco superando problemas, vuelvo a publicar... !esta vez un poema, y es que en todo este tiempo he escrito sobretodo poemas!, y no me lo explico, pues me resulta muchísimo más fácil expresarme en prosa que en versos... pero en fín, me salieron versos, muchos versos. No obstante, volveré al redil y la próxima entrada será en prosa, un relato sobre un tal Matusalem Jimenez... 
Besotes gordos a tod@s,



jueves 6 de octubre de 2011

en misa y repicando



No tengo consciencia de haber estado triste de pequeña, sino más bien todo lo contrario, y si cierro los ojos y miro hacía atrás, mis recuerdos siempre son alegres, sencillos, felices... lo más remoto que puedo recordar con cierta nitidez son mis primeros años de colegio, perfectamente me veo con mi uniforme de tablitas, mis coletas, mis zapatitos gorila, y una cartera de plástico con dibujitos, donde apenas llevaba un lápiz, una goma, un sacapuntas y un cuaderno... no se necesitaba más. Tenía cinco años cuando comencé a ir al colegio, y recuerdo perfectamente mi primer día y a mi maestra: Dª Matilde.
Por aquel entonces los colegios tenían jornadas de mañana y de tarde, clases grandes con pupitres marrones, y ventanales al patio, y el de mi colegio, era realmente enorme, con adelfas, con pinos, con eucaliptos, que luego, en una relación inversamente proporcional a mi crecimiento, mermaron -no en altura, sino en cantidad-, y lo hacían (mermar), porque cada año construían nuevas aulas, en detrimento siempre del patio, que de un señor patio pasó a don patio, y finalmente se quedó en patio a secas.
En aquella época de infancia escolar comíamos todos en casa, en el salón, en torno a la mesa y al televisor -en blanco y negro-, e igualmente, cenábamos todos juntos... recuerdo los muebles, el empapelado de flores de la pared, a mis amigas de entonces, las calles del barrio, el cine de los domingos...
Llegó la adolescencia y la inseguridad, mis primeros tacones, el tonteo con los chicos, la pandilla, el viaje fin de curso a Mallorca que hicimos al terminar el bachiller, que era la primera vez que yo salía de viaje fuera de Andalucía, la primera vez que me montaba en un barco, la primera vez que salía del entorno materno-familiar... y aún con la adolescencia a cuestas, no recuerdo tristeza, sino vida sencilla, sin tanta inmediatez de todo, sin aceleración, muy ilusionante, sobretodo ilusionante... por hacerme mayor, por entrar en la universidad, por descubrir.
Recuerdo mi primer novio, mi primer beso, mi primer cotillón de fín de año, la primera vez que fuí a votar en unas elecciones...
Ultimamente sin embargo me siento triste, respiro tristeza y hasta puedo saludarla "bonjour tristesse", como la Cécile de Françoise Sagan, y quizás por eso me afano en hacer trabajar a la memoria y volver a los recuerdos de mi niñez, de mi juventud, a los dulces recuerdos de entonces, para compensar el trago amargo de estar viviendo la separación de mis padres tras cincuenta años de matrimonio !que se dice pronto!, sí, quizás sea por eso que me aferro a los recuerdos, y así estoy, aquí y allá, tal como el refrán: en misa y repicando.
Me viene al pelo una canción de Luz Casal, "entre mis recuerdos", Luz, expresa lo que siento perfectamente, con esa gran sensibilidad que ella tiene y que transmiten sus canciones
...Para encontrar la niña que fuí, y algo de todo lo que perdí, miro hacía atrás y busco entre mis recuerdos... Yo quisiera, volver a encontrar la pureza, nostalgia de tanta inocencia, que tan poco tiempo duró...  Con el veneno sobre mi piel, frente a las sombras de la pared, miro hacía atrás y busco entre mis recuerdos... Y si las lágrimas vuelven, ellas me harán más fuerte...

www.youtube.com/watch?v=oZujQyGD94s


Mil besitos gordos

jueves 14 de julio de 2011

y por si éramos pocos, parió la abuela



- ¿Alguna duda?, preguntó Mercedes, la monitora del taller literario que el Ayuntamiento, en un arranque de manifiesto desafío institucional al refranero, había promovido en cada Distrito.

- No, contestamos al unísono la clase.

- Pues entonces, el jueves espero me traigáis folios en blanco llenos de pensamientos.

Mercedes, nos había mandado el siguiente ejercicio: sentaos delante de un folio en blanco, y empezad a escribir de continúo, sin parar, todas las ideas y pensamientos que os vayan viniendo a la mente, dejando que fluyan las palabras hasta el final del folio, -o hasta donde ya no os fluyan más ideas ni palabras-.
En realidad el ejercicio, salió al comentar aquel chascarrillo popular -o refrán consuetudinario-, que al parecer dijo con pesar el gran Alberti a unos amigos: "Puerto de Santa María, más de cuatrocientos bares y una sola librería"... y eh voilà!, Mercedes nos propuso como ejercicio escribir sin parar frente a un folio en blanco sobre el refrán, lo que nos inspiraba y lo que sentíamos al escucharlo; luego, se ve que se lo pensó mejor y terminó arrepintiéndose, porque ya se sabe, con tantos bares en mente, cualquier cosa puede salir de pensamiento, obra u omisión, así que prudente ella, decidió le escribiéramos al folio en blanco pero sin frase predeterminada de por medio. 

Querido folio en blanco, mi profesora del taller literario me ha mandado que te escriba sin parar, dejando que me fluyan las ideas... yo, que he terminado por aborrecer los deberes de tanto estar encima de los de mis hijas, y ahora fíjate, haciéndolos, si es que folio, por si no éramos pocos, encima pare la abuela, !cachis en la mar!, pero enfín, yo a seguir escribiéndote folio, fluyendo en tí ideas.
Cómo no me conoces, te diré que me llamo Alicia, y que dentro de unos meses cumpliré cuarenta y seis (años, lógicamente), pero oye, que estoy estupenda, nadie me los hecha, y cuando me comparo con el resto de mis compañeras -todas de mi quinta, (año más, año menos)-, no me queda otra que sonreirme a mí misma de purito gusto !pero si parecen mi madre, mi madre, no te digo más folio querido!...
Trabajo en una firma auditora, oye oye, que te estoy viendo el plumero... !oh cielo santo una auditora, me ha tocao en suertes una auditora!, pero tranqui por fa, que los auditores no nos comemos a la gente cruda, !y menos a los folios en blanco!, si al menos tuvieras cuentas o test de deterioro, todavía me lo pensaba, pero en blanco, no hijo no, mejor me como otra cosa. 
Por cierto, me gusta el chocolate negro y los helados, te digo ésto porque estábamos en lo de comer... y cómo tonta, me gusta el jamoncito serrano del bueno, los langostinos de Sanlucar (ya sabes, esos enormísimos Pedro Romero), los espetos de sardinas, las cañaillas, la tortilla de patatas, el salmorejo y las croquetas de gambas de mi madre, !y a quien no!, !qué delicias!, y más, si te las tomas en buena compañía... y con una copita de manzanilla fresquita, un Rioja suavecito, o un cava, ¿a que sí?, !pues claro!.
Tengo dos hijas folio, una morena y una rubia, como don Hilarión en la verbena de La Paloma, castiza que es una, y hablando de verbenas, me encanta la música, cantar y bailar, !y leer, y escribir, y el cine, y el teatro, y viajar, y ...el mar, no se me puede quedar en el tintero el mar, porque podría pasarme las horas mirando al mar!, la mer, la mer toujours recommencée que decía Paul Valery.
Estudio francés, que sí, que ya sé que me vas a decir que soy pava, y que si no me he enterao que hoy el idioma del mundo es el inglés, pero qué quieres que te diga folio en blanco de mi alma, de cuando en cuando, resulta que me gusta ir a contracorriente: todo el mundo estudiando inglés, y yo, francés, ya ves tú.
Oye folio, mira, ya apenas me queda espacio, estoy lo que se dice a nada de terminar el ejercicio, y francamente, me ha gustao: me ha gustao conocerte y fluirte, y ahora, velay, hasta me siento bien folio !lo que son las cosas!, pero es que de verdad, me siento bien, ¿será por haber llegao al final, o será por haberte vomitao tó ésto?, uyuyuy, no sé, no sé.

Acabado el ejercicio del folio, escrito entero por una y otra carilla, Alicia dejó el boli, dobló su folio y lo guardó en la carpeta, se levantó de la mesa satisfecha, casi feliz, aunque le ronroneaba en la cabeza aquello del ¿porqué será?, ¿acaso era la soledad?, ¿era ella una mujer sola en medio del gentío?... pero, como no le apetecía en este preciso momento meterse en ninguna camisa de once varas, corrió un tupido velo a sus pensamientos, y después de echarle un vistazo a la calle desde la ventana, se dirigió a su cocina: tenía que empezar a preparar la cena y las patatas con habas y chocos del almuerzo de mañana.




Ya tocan las vacaciones, por eso este blog cierra, dejaré de publicar hasta septiembre... no dejaré de leeros !eso nunca!, ni dejaré de haceros comentarios, y tanto a los de aquí, como a los amig@s del otro lado de la mar oceana, os deseo que de vacaciones o no, disfrutéis, gocéis, viváis y seáis felices a más no poder.
Millonazo de besitos mu gordotes... y como hoy es 14 de julio y nobleza obliga, Liberté, Égalité, Fraternité: !Vive la France!