domingo, 13 de junio de 2010

la abuela Teresa


Tras el sepelio, que pese a que se había solicitado fuese lo más íntimo posible, convocó en Iglesia y cementerio a una ingente cantidad de personas de lo más variopintas, sólo quedaba ir a la casa, a recoger y ordenar esas cosas personales de la abuela que, tras su partida, habían capturado sus últimos instantes de vida.
Al ir hacía la casa con mi madre, notaba -según nos íbamos acercando-, como que a mi madre le costaba trabajo andar, llegar a esa casa, abrirla por primera vez sabiendo que ella ya no estaba allí, que ya no estaba y no lo estaría nunca.
Cuando llegamos, recuerdo que mamá respiró muy hondo antes de sacar de su bolso las llaves y abrir la puerta, y recuerdo también, lo chocante que a mí me resultó ver esa puerta cerrada a cal y canto, pues la casa de mi abuela siempre estaba abierta de par en par, abierta y llena a rebosar de vida, con todas aquellas acogidas que respiraban paz aún sus caras hinchadas, sus ojos morados y sus labios partidos... la casa de la abuela, pertenecía a una red de casas de acogida para mujeres maltratadas.

Ya dentro de la casa, el silencio y la oscuridad me dieron frío, miré a mi madre, pero ella, infinitamente triste, no estaba como para encargarse de mí, era natural, necesitaba su duelo.
Asumir la muerte de una madre no era lo mismo que asumir la muerte de una abuela, no me había dado cuenta antes de ésto, pero, es cierto que yo estaría aún más hecha polvo si se hubiera muerto mamá, pese a lo muchísimo que quería a la abuela... no quise seguir con este pensamiento macabro, ya que me horrorizaba la sola idea de perder a mi madre, y rápidamente, con la mirada la busqué, al verla, me tranquilicé... ella, estaba en el salón, de pie frente a las estanterías, y miraba y tocaba muy despacito todos esos libros, fotos, figuritas, dibujos... los innumerables cachivaches que llenaban de vida las estanterías de mi abuela.
Dejé a mamá en el salón, absorta como estaba en los recuerdos, y decidí marcharme arriba, a la azotea, pero justo al pasar por la cocina, la ví: estaba en el fondo del patio regando las macetas.
Recuerdo que no me impresionó demasiado ver a mi abuela allí, en el patio regando sus macetas, porque ya había oído muchas veces que los muertos permanecen un tiempo entre sus cosas antes de marcharse del todo.
Atravesé la cocina y al llegar al patio la llamé:

- !Abuela!

ella, se giró, dejó la regadera y me abrió los brazos como siempre, corriendo fui a abrazarla, sí, era ella, mi abuela, sí, era su olor, su suave piel, su pelo, sus brazos, sus pendientes largos de coral, sí, mi abuela, era mi abuela Teresa.

- Que guapa estás, le dije

!menuda tontería ¿verdad?, cómo se me ocurriría decirle ésto, decirle a una muerta que estaba guapa!, supongo que serían los nervios, o quizá la emoción de un encuentro inesperado, ella, me sonrió bonachona, con esa sonrisa suya de siempre y yo, a la carga otra vez, le pregunté:

- ¿Vas a quedarte mucho tiempo aquí, abuela?

francamente, no sé donde estarían mis neuronas en aquellos momentos, y, no puedo entender como se me ocurrió preguntarle una cosa así, tan carente de tacto... no me doy crédito a mí misma, pero así fue, increíble pero cierto. Mi abuela, parsimoniosamente, mirándome mientras me colocaba el pelo detrás de los hombros, me respondió:

- Voy a quedarme un tiempo.


... CONTINUARÁ en la siguiente entrada


36 comentarios:

  1. Muchas felicidades querid@s a todos los Antonios, Antonias, Toñis, Tonys... FELICIDADES a todos, disfrutad y celebrad este santo vuestro tan especial, ya supongo sabéis que San Antonio es el santo de los novios, así que tanto estéis como no estéis de onomástica, aprovechad y hoy, 13-junio pedirle al San: !San Antonio, San Antonio traeme un buen novio!
    Un besito enorme a tod@s, a los que celebren su santo hoy: dos... y a San Antonio, una millonada, que tengo dos hijas y en un futuro no tan lejano, me tiene que encontrar dos buenos novios para ellas.

    ResponderEliminar
  2. Precisamente mi abuela materna se llamaba Antonia...y al leer esta entrada me has hecho caer dos lagrimones!...
    ...volveré a seguir leyendo.

    un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. NEO, millonazo de gracias por el comentario, reina, agradecidísima de que te haya gustado, y, entiendo lo de los dos lagrimones: una abuela es siempre alguien en verdad especial, tremendamente entrañable... para los que ya tenemos una edad -y tengo ya cuarenti-, alguien indisoluble a los recuerdos de nuestra infancia, esencial en nuestro crecimiento, enraizado en nosotros mismos.

    Un besote, por supuestisimo, de los gordos y sonoros.

    ResponderEliminar
  4. Uff, pero qué bien cuentas las cosas, illa.
    Deseando estoy de leer la continuación.

    Y es verdad, es verdad. Que tengo dos amigas que no hace mucho se encomendaron a San Antonio para que me saliera un buen novio. Y yo diciéndoles:-"Pero que no hace falta, de verdad, que yo estoy muy bien como estoy..."-.
    No coló. Siguieron encomendándose por mí...
    :)



    Besos, guapa!!

    ResponderEliminar
  5. Hay historias que se asemejan de alguna manera,mi abuela Clara siempre tenía las puertas de su casa de par en par,siempre había vida y gente que entraba y salía,era tan especial como Teresa y tantas abuelas que aún están regando sus macetas con su mandil atado a su cintura y sus pliegues de bondad en su cara.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. LOU, millonazo de gracias por el comentario, reina, encantadísima de que te haya gustao... ¿y cómo que no hace falta un buen novio, Lou?, ¿cómo qué no?, siempre hace falta un buen novio, chiquilla, que luego el buen novio se convierta en marido, es otro cantar... decididamente, al San hay que pedirle un buen novio, si no una misma, tus amigas, tu madre, tus tías, tu abuela, tus vecinas o quien sea, lo dicho: !San Antonio San Antonio, traenos buenos novios!.

    Un besote, la mar de gordísimo

    ResponderEliminar
  7. MIGUEL, muchísimas gracias por el comentario, corazón... tienes razón, de alguna manera las historias de las abuelas se parecen, y, hay tantísimas abuelas que aún están ahí, regando sus macetas con el delantal a la cintura y sus pliegues de bondad llenando sus caras !tantas!... yo, te diré que de mis dos abuelas sólo conocí a una -mi abuela Isabel murió cuando mi madre (su hija) tenía solo diez años-, pero mi abuela Dolores era así, llena su carita de arrugas, sus ojos de infinita bondad, su pelo blanco con aquel moño bien garboso que ella misma se hacía, y sus brazos siempre abiertos para todos sus nietos.
    Me ha encantao tu comentario, Miguel.

    Un besote, ya sabes, gordísimo!!!

    ResponderEliminar
  8. Juste un petit coucou en passant!
    Et une très belle soirée

    ResponderEliminar
  9. Bonjour Kenza!

    Je vous remercie votre visite.
    Mon post est aujourd´hui une petite histoire d´une grand-mère, je l´ai appelée "la grand-mère Thérèse", et je vous dis que la fille et la petite-fille de la grand-mère Thérèse vont à la maison de cela comme elle vient de mourir. La fille est infiniment triste et très consternée par la mort de sa mère, mais sa petite-fille, elle peut voir à la grand-mère, toucher, embrasser et lui parler, même si la grand-mère est morte et enterrée... l´histoire aura une deuxième partie, on je contunuaré.

    Un gros bisou!!!

    ResponderEliminar
  10. Sabes? cuando mi padre murió, estuve un tiempo esperando a que se apareciese de la nada, yo también había oído que los muertos se quedan un tiempo entre sus cosas...pero no tuve la suerte.

    Un relato encantador, lleno de magia, de sueños y de mucha ternura.

    Un besito.

    ResponderEliminar
  11. A mi también me ha gustado el relato de la abuela... quizás algo de ella me hizo recordar a la mía.

    Regresó a leer la continuación.

    Un abrazo afectuoso.

    ResponderEliminar
  12. Que manera tan encantadora que tienes de contar las cosas Apm, siempre me haces imaginar todo lo que escribes.
    Que personaje tan importante que es una abuela en nuestra vida no?
    Besitos,

    ResponderEliminar
  13. Qué historia conmovedora, tierna, dulce, entrañable, de esas que no quisiéramos que se terminen para seguir leyendo... ¡y menos mal que no se ha terminado!
    Preciosa, preciosa, apm, estaré esperando la continuación...

    Besotes, gordos y sonoros, todos para una reina :)

    ResponderEliminar
  14. QUE BELLA HISTORIA, QUE TERNURA, SUCEDIÓ REALMENTE?, CREO EN ESAS SITUACIONES.
    REGRESO POR MAS, UN ABRAZO QUERIDA AMIGA

    ResponderEliminar
  15. mes has hecho llorar y llorar.

    tu relato,tocó las fibras más sensibles de mi Ser.
    te felicito.

    recibe un abrazo de tu amiga marucha.

    ResponderEliminar
  16. MEGA, antes que nada quiero darte la bienvenida a este blog que es compartido, muchas gracias artista, gracias por venir y quedarte.

    Un besote enormísimo.

    ResponderEliminar
  17. ZAYI, muchísimas gracias por tu comentario, reina, del tema, podríamos estar hablando horas y horas, pero por resumir, yo pienso -sinceramente que lo pienso-, que lo vieras o no, tu padre estaba ahí, contigo, que no se fue de inmediato, y que de alguna manera, sigue estando contigo de cuando en cuando... sí, ya sé, es para hablar y hablar largo y tendido... un tema muy debatido y con opiniones, experiencias, sensaciones y sentimientos de lo más variado.

    Un besote, ya sabes, de esos gorditos y muy sonoros.

    ResponderEliminar
  18. ARMANDO, muchísimas gracias por el comentario... te comprendo cuando dices que al leerlo la abuela Teresa te hizo recordar a tu abuela, también me hizo recordar a la mía, yo creo -en este sentido-, que las abuelas todas se parecen un poco, todas son abuelas: bonachonas, dulces, llenas de ternura, con los brazos siempre abiertos para darte cobijo y abrazos... yo, de mis dos abuelas, sólo conocí a una, la otra, murió mucho antes de que yo naciera, pero mi abuela, efectivamente, también me recuerda a la abuela Teresa.
    Me encantó tu postura sobre el mundial de fútbol.

    Un besote, de los enormísimosssss

    ResponderEliminar
  19. SOÑADORA, millonazo de gracias por el comentario, muy agradecida... sí, tienes toda la razón del mundo mundial, los abuelos son personajes fundamentales en nuestras vidas, en nuestro desarrollo, en nuestra infancia... son, los padres pero con más edad... cuando yo era chica mi madre era mi madre, ahora, mi madre es la abuela de mis hijas, es la misma persona, pero no es igual para ellas que para mí.

    Un besote, la mar de gordo y bien sonoro

    ResponderEliminar
  20. LILI, millonazo de gracias por tu comentario, corazón... muy agradecida, de aquí a nada pongo la continuación.

    Un besote de los gordos y sonorísimos

    ResponderEliminar
  21. ABU, muchísimas gracias por el comentario, la verdad es que esta situación debe haberse producido sin duda, no a mí, pero sí que debe haberse producido... yo, también soy de las que creen que las personas que mueren no se van de inmediato, que se quedan un tiempo, tal como la abuela Teresa, pero el relato en realidad es inventado.

    Un beso, ya sabes, de lo más gigantesco

    ResponderEliminar
  22. MARUCHA, millonazo de gracias por el comentario... ya me imagino que tus recuerdos irían derechitos a buelita, a tu abuela Luz... y es que las abuelas son abuelas, todas son abuelas, todas se parecen y por eso, nos evocan recuerdos entrañables.

    Un besote, ya sabes, enormísimoooooooo

    ResponderEliminar
  23. apm, paso para avisarte de que la hostería ha vuelto a abrir sus puertas... ¡Vive Dios! No te la pierdas ;)

    Besotes, amorosa.

    ResponderEliminar
  24. Plasmas impecablemente lo que sienten cada uno de los personajes:
    La madre por un lado y la hija por el otro. Mientras una está inquieta, por la idea de "perder su madre" (además de la abuela); la madre es descrita mirando los objetos que suele haber en las estanterías. Dichos objetos son los que con frecuencia nunca e les presta atención y que cuando ya nos hemos quedado solos es cuando los repasamos como si de joyas de valor se tratase.

    En todo eso te ayudas con el punto de vista, claramente decantado por el de la niña, cuando usas la primera persona y te refieres a la otra protagonista (más bien secundaria) "mi madre". La protagonista, ausente, es la abuela.

    Dos elementos que marcan el texto:
    1- La puerta que siempre está abierta y en la ocasión está cerrada. Es como un golpe que la niña recibe y le transporta al mundo del adulto: "la abuela ya no está". Eso lo prorrogas más adelante con el silencio y la oscuridad de la vivienda.
    2- ¿El sueño? o la capacidad de ver los seres que han pasado al otro lado.

    Como dejas el relato en suspense o más bien lo interrumpes me espero para seguir comentando.

    ResponderEliminar
  25. Vaya, tu historia tiene un no sé qué de inquietante y un mucho de magia maravillosa, de sueño hecho realidad!

    Venga, venga, queremos seguir leyendo, jejeje!

    Un gran beso!

    ResponderEliminar
  26. No me extraña que hayas visto a tu abuelita, sabes?,en vispera de la navidad de hace dos años, estando semi dormida, sentí que mi madre me abrazaba con mucho cariño, fue un abrazo tan real, que nunca dudé que ella había venido a decirme que me amaba y que estaba conmigo, como siempre.
    Te quiero amiga: Doña Ku

    ResponderEliminar
  27. Hola, estas cosas parecen absurdas, y hay quien las cree y quien no, solo te digo que me alegro de que pudieras, verla sin asustarte hablarle y disfrutar de ese momento, fueran nervios, emoción, deseos de quererla ver...no importa la razón, pero ese momento para tí, seguro que fue muy importante.
    Un abrazo.
    Ambar.

    ResponderEliminar
  28. Apm ¿sabes?, me pareció estar viviendo lo que nos cuentas en tu entrada sólo que yo era tu madre.Es tal y como lo cuentas, es la misma sensación, el mismo vacío .... el mismo caminar con el recuerdo y saber que ya nada es igual...Un fuerte abrazo muy muy sincero. Apm, te doy mi e-mail amaliamart@gmail.com

    ResponderEliminar
  29. LILI, muchísimas gracias corazón, ahora mismo, en cuanto os conteste a estos comentarios, sin dudarlo y de cabeza me voy a la hostería... deseandito estoy, no te digo más.

    Un besote enormísimooooooo

    ResponderEliminar
  30. MANEL, millonazo de gracias por el comentario... !qué me ha gustao por dios!, es que me ha encantao, sobre todo, porque como ya te he dicho más de una vez, me tienes calaita, y es que no se te escapa ná de ná. Efectivamente, la prota es la nieta, que, ya te adelanto se llama Inés y tiene dieciséis años, las puertas abiertas -cuando siempre estaban de par en par, literalmente dadas las circunstancias, marcan una vuelta de tuerca hacía un viaje interior, y, en cuanto a la capacidad para ver seres que ya han muerto, ains, no debiera adelantarlo pero enfin, te diré que no es sueño, que resulta que es una realidad, una realidad tan real como nosotros mismos... en cuanto pueda desliarme un pelín, pongo la continuación, si puedo lo haré hoy, sino, mañana... y salimos del suspense.

    Un besote, ya te supondrás que de esos bien gorditos y sonorísimos

    ResponderEliminar
  31. MERCEDES, muchísimas gracias por el comentario, corazón, en realidad, yo diría que lo que parece inquietante no lo es, y desde luego, nada de sueños, la nieta ve a su abuela realmente, ve a una abuela real, y realmente interactúa con ella,... a ver si hoy mismito puedo poner la continuación !y que se despeje el suspense!.

    Un besote, muy muy gordo y muy muy sonoro

    ResponderEliminar
  32. DORA, muchísimas gracias por el comentario, de verdad, en realidad yo no he visto a mi abuela, quien sí que la ve es Inés, la protagonista, (la nieta de la abuela Teresa) ella no lo sueña, la ve realmente, porque -pese no haber visto yo a mi abuela Dolores, o a la bisabuela Ifi que se murió solo hace tres años !y bien que me hubiera gustado!-, sí que creo firmemente que los muertos no se van inmediatamente después de morir, los veamos o no no se van de inmediato, están ahí, y, desde luego hay personas que sí que tienen esa capacidad de poderlos ver e interactuar con ellos... la nieta de Teresa es una de esas personas. Tú, tampoco te quedas atrás, por eso tan hermoso que cuentas de tu madre... yo, sinceramente creo que ese abrazo de tu madre fue real, y que tu madre -aunque no la vieras- estaba allí contigo como está y estuvo siempre, queriéndote.

    Un besote enormísimo y cargadito de cariño a rebosar

    ResponderEliminar
  33. AMBAR, millonazo de gracias por el comentario, reina, en verdad es un tema que si que arroja opiniones contradictorias, es cierto, pero por resumirlo mucho, te diré que yo -que no he visto a mi abuela después de que muriera, y de ésto ya hace-, sí que creo que las personas que mueren no se van de inmediato, que, las veamos o no están ahí, y que, hay personas que sí que tienen una capacidad especial para poder verlas y poder interactuar con ellas, no es que sean personas especiales en nada, sino que tienen esa capacidad, esa suerte, si quieres llamarlo así: la nieta de la abuela Teresa (que ya te adelanto se llama Inés), es una de esas personas con capacidad para ver a los seres que han muerto, y realmente ve a su abuela, no lo sueña, la ve, la toca, charla con ella, la abraza... absolutamente real y cierto.

    U/n besote, ya sabes, enormísimoooooooooo

    ResponderEliminar
  34. ANGELA, millonazo de gracias por el comentario, corazón... siento que tu madre haya fallecido, debe ser un trance de lo más doloroso, yo, no he pasado por ese trance aún, así que ni me lo puedo imaginar exactamente, pero intuyo que, más que nada es de un tremendo vacío, de una tremenda soledad y de un tremendo dolor, y en donde la capacidad y actitud y sentimientos y creencias que uno tenga respecto a esta vida y a la otra, juegan un papel esencial. Yo, sinceramente creo que los muertos no se van de nuestro lado de inmediato, los veamos o no los veamos no se van, están con nosotros un tiempo, yo lo creo... y desde luego están para y por nuestro bien !qué si no!. Muchísimas, pero que muchísimas gracias por darme tu e-mail, en cuando pueda te escribo un correito y hablamos.

    Un besote de los gordos y sonorísimos

    ResponderEliminar
  35. Pero que bien escribes leñe....desde luego se te nota la vena de escritora y creo y espero no equivocarme es solo el principio..se que vengo ppor tu casa menos de lo que deberia pero el tiempo me absorve...me encanta leerte y te mando un gran beso (ya sabes de esos gordos como los que tu das)

    ResponderEliminar
  36. JOSE, millonazo de gracias por el comentario, corazón, la encantadísima resulta que soy yo con tus palabras y con que te guste lo que escribo, pero para nada te preocupes, sabes que tienes aquí tu casa y desde luego mi cariño por descontao !anda que no!

    Un besote, ya sabes, bien gordote y sonoro

    ResponderEliminar