
Acababan de dar las doce y había quedado con sus amigos en la caseta a las dos, así que cerró el ordenador después de contestar algunos blogs, feliz, con esa sonrisa dulce que le quedaba siempre tras aquellas lecturas de relatos y poemas de su mundo bloguero, se marchó a su habitación y extendió en la cama su vestido blanco de lunares rojos y su mantoncillo de seda de un ligero color cámel cuajado de claveles reventones bordados a mano. E igual que los que iban a ser investidos caballeros, contemplaba con satisfacción estas sus armas extendidas sobre la cama, sintiéndose y respirándose indudablemente sevillana.
Ya en el cuarto de baño contiguo tenía preparado el cestillo con las flores, peinetas, peinecillos, collares, pendientes y horquillas... se retocó el azul en sus ojos, un poquito más de colorete ruborizando sus mejillas, y en un pis pas se hizo un moño bajo que preñó de horquillas y envolvió en peinecillos blancos, y donde asentó una peina de carey con adornos de coral y una flor roja, grande, bien erguida.
Volvió a la habitación a por su vestido de gitana, zapatos rojos con taconazo para bailar con gracia, y dos pulseras de pasta roja y coral en el brazo... se colocó con arte el mantoncillo que prendió con un broche antiguo de coral y volvió al baño a por sus pendientes que aún aguardaban solitarios en el cestillo... un toque de perfume y los labios rojos pasión, como mandaban los cánones.
Salió a la calle camino de la feria, la ciudad siempre estaba espléndida en abril, pese a los chubascos y los nubarrones, y embriagaba guapura y olor a azahar de los miles de naranjos en flor de calles y plazas.
En un suspiro atravesó Reyes Católicos y cruzó hacía el puente Triana y allí, andando garbosa, se acordó de aquellas sevillanas famosas dedicadas a la reina Isabel II

cuando inauguró el puente... " por el puente Triana, gui, pasó la reina, pasó la reina y no llevaba corona, recogete la cola que te piso, no llevaba corona, gui, tampoco peina, pero llevaba un mantón de manila, recogete la cola que te piso, un mantón de manila que le arrastraba..."
Y cual reinona, ella iba cruzando el puente, hacía la feria, acordándose de tantos amig@s que, velay, no la estarían esperando en la caseta... se acordaba de Alhena, de Tomás Salmorelli, de Lili, de Manuel García, de José Luis, de Guille el travieso, de Lou esa diablilla maravillosa, de Rampy, de Jose (Alijodos), de Soñadora, de Mela, de Marucha y Janys y Dora Ku, de Zayi, de Manel Aljama, de Andrés Hernández, de la abuela frescotona, de Mirta, de su querida Neo, de Nuke, de Inés, de David, de Sergio, de Dianita, de Ángela, de Ambar, de Annick, de Canto en flor, de Fran, de Manolo Jiménez, Nuria González, de Miguel, de Ana, de Meiguiña, de Chris, Mar, Mina, Blue, Paqui Herrera, María Alberti, Antonio Aguilera, Silvano, Gaby, José Alfonso, Alvaro Ancona, del Carde, de su querido Corrado Baratta... !tantos amig@s en el corazón!
Atravesó el puente, y ya en la calle Betis, mirando a la Giralda, con un tímido sol acariciando su cara, un revuelo de flecos y volantes a cada paso, y todos estos recuerdos que ya formaban parte de ella como el paisaje urbano de su Sevilla, caminaba a la feria pensando que sí, que iban a la caseta con ella todos sus amigos blogueros, que claro que iban tod@s para Pascual Márquez, 29.... " vámonos pa la feria cariño mio, cariño mio, vámonos pa la feria....

... ya sabeis que os espero querid@s
Mil besitos gordos