miércoles, 18 de abril de 2012

deseo volver a soñar




Quiero soñar en verde,
azul, amarillo brillante,
fucsia, añil, naranja,
rojo pasión...
Quiero volver a soñar
con las playas
de arena tostada de
mi niñez y mi juventud,
 aquellos veranos,
donde el tiempo sabía
a dulce, a limpio,
a risa, a ventana abierta,
a poema de amor.
Quiero un soñar suave,
sin reloj, sin móvil,
sin estres, sin angustia,
sin decepción...
Hoy, más que nunca
quiero soñar como lo hacía entonces,
on nice days,
y no vivir acosada
por la prima de riesgo,
la reforma y los recortes,
la justicia hipócrita que
aplica el tanto tienes,
tanto vales, y no imputa
 a una Infanta,
porque es Infanta,
y esa vergüenza ajena
de ver fotos del rey rifle en mano,
 cazando elefantes,
aunque luego pida perdón. 
!I wish to dream again!
(deseo volver a soñar)



Sí ya sé, con la que nos está cayendo, que nos están dando por todos lados, y yo, queriendo soñar, y encima soñar sin ansiedad... pero qué quereis, hoy el poema me salió ácido, y es que vivimos dias ácidos, tardes ácidas, mañanas ácidas, fines de semana ácidos, vamos de zozobra en zozobra, y como dice el dicho: de málaga a malagón, esto es, de mal en peor... malos tiempos, grises y opacos a más no poder (y no empleo la palabra triste, porque la esperanza es eso que nos mantiene las ilusiones y los sueños, y lo último que debe perderse)

martes, 3 de abril de 2012

!al cielo con ella!



!Al cielo con ella! es una de esas frases que se te clavan desde niña en la memoria, en el corazón, y en la conciencia, esa que de alguna manera como decía Ortega y Gasset compone tu personalidad (yo soy yo y mis circunstancias, que decía el maestro); como bien sabréis, es la frase que dice el capataz de un paso de palio, luego, suena el martillo, y esos costaleros levantan a su Virgen, y en la levantá, al cielo con ella, latiendo con la frase.
Este año, -y de ahí la imagen de la entrada-, la Semana Santa de Sevilla está, cómo se dice, absolutamente pasaita por agua. No ha dejado de llover desde el domingo de Ramos, incluso ha llovido en la ciudad más que en todo el invierno, ha tronao, ha granizao, y unos cielos con nubarrones negros parecen haberse instalado con vocación de perpetuidad... una Semana Santa extraña, sin olor a incienso, sin cera en las calles, sin sones de marchas, sin procesiones, sin sol, sin alegría, y con agua, mucha agua. Charcos, sillas vacías y paraguas son la triste imagen de la ciudad en esta semana grande.
Y en la calle, inundada además de por agua, de una especie de virus contagioso de mal augurio, la comidilla del boca a boca no cesa de sentenciar !este año adiós a la Semana Santa, ni jueves, ni viernes, ni madrugá, ni ná de ná!...
Sinceramente, se echa de menos abril, el abril de esta ciudad, el de cielos serenos con tardes doradas, el del aire oliendo a azahar y la luz como de suave encaje envolviendolo todo de un color especial, el abril de Sevilla... mientras llega, espero que mejore la climatología hasta ahora adversa, yerren los malos augurios, y se oiga muchas veces por las calles abarrotadas de gente pero en silencio, ese !al cielo con ella!, el martillo, y la levantá. 

  

domingo, 11 de marzo de 2012

la noticia (continuación)



Nos quedamos en que, aún no se había digerido la sorpresiva noticia de la dimisión absolutamente inesperada de Mou, cuando Pep Guardiola emite un comunicado de prensa... 


El comunicado de prensa de Pep Guardiola era breve, solo recogía su irrevocable dimisión y daba las gracias al equipo por el tiempo en que habían estado unidos profesionalmente, y a la afición por su siempre incondicional apoyo.
La noticia, en un principio no fue tenida ni siquiera por veraz, ¿qué era aquello de que el Barça se quedaba también sin su entrenador?, es que no cabía en cabeza humana encima otra dimisión, como si ya no fuera bastante con la dimisión de Mourihno. Sin embargo, apenas una hora del comunicado, la noticia de la dimisión de Pep se asentó, sobretodo, al conocerse que el propio Pep daría una rueda de prensa en la sede del club... de nuevo, el sensacionalismo y la espectación recorrieron televisiones y cadenas de radio, en espacios tanto deportivos como no deportivos.
La dimisión de Pep, no solo que sorprendió tanto o más que la de Mou, sino que algo empezó a respirarse entre los profesionales, algo que tenía tintes de cataclismo. Los salones del Barça eran un hervidero, repletos como nunca de cámaras y periodistas; y cuando finalmente apareció Pep con el presidente del club Sandro Rosell, cámaras y micrófonos literalmente se avalanzaron hacía ambos, acribillándolos al unísono con un

- ¿Tiene ésto algo que ver con la dimisión ayer de Mou?

Como pudo, agobiado entre tanto micrófono rozándole la boca, el técnico, educado y sobrio, contestó que no, que nada que ver, que había presentado su dimisión por motivos personales.
No dió más explicaciones, agradeció a todos su comprensión, le deseó lo mejor al Barça, tanto a directivos como a jugadores, y se marchó. 
El revuelo fue monumental, inmediatamente las televisiones dieron avances comunicando la noticia, y en las tertulias de todo tipo, no se daba crédito a tan significativas dimisiones en menos de apenas veinticuatro horas. Pero como si de las fichas de un dominó se tratase, esas que si se cae la primera va arrollando a las siguientes, que indefectiblemente se caen una tras otra, los comunicados de dimisiones no paraban de llegar a las redacciones de los periódicos,    !era de locos!, a cada hora había más y más entrenadores dimitidos: Bielsa, Jiménez, Unai Emery, Michel, Pepe Mel, Pellegrini... y la lista crecía por momentos, absolutamente una  locura surrealista.
La pregunta, era pues de lo más inevitable: ¿Dios mío, qué está pasando?, ¿qué era lo que estaba sucediendo para que los entrenadores de fútbol dimitieran uno tras otro?, nadie podía entenderlo, nadie, era de locos, sin duda todo aquello era de locos.
A las dos de la madrugada, no quedaba en España ni en primera ni en segunda división un entrenador en su puesto, todos, absolutamente todos habían dimitido.
Las rotativas del El País, ABC, Marca, As... echaban chispas intentando recoger toda la información y explicando, cómo podían, las razones y consecuencias que arrastraba tanta dimisión. Los redactores jefe no paraban de darle vueltas al tema buscando el adecuado titular a sus portadas, y en ésto, el modesto semanario de Villarriba de Abajo, lo calcó: a doble tinta y en letras muy grandes, solo se leía en la portada 

Es así, el fútbol es así
¿pero porqué?  


 

jajajaja... cuantas veces no habremos oido lo del fútbol es así, y no digamos, los porqué del entrenador del RM; enfín, que sea como fuere -si porque el fútbol lo es (así, claro), o por arcanos porqués, que lo mismo haberlos haylos-, lo que sí que deseo, es que al menos os hayais divertido con el relato.
Mil besitos gordotes. 

viernes, 2 de marzo de 2012

la noticia



Que Mourinho fuera a dar una rueda de prensa en el hotel Plaza el martes a las seis, era una noticia pero relativa, puesto que él, acostumbraba habitualmente a informar así.
Sin embargo, nadie de los convocados podía ni siquiera remotamente imaginarse, que el mister iba a salir con aquello.
Apenas unos segundos tras su aparición, nada más sentarse, mirando al personal, un Mou relajado y seguro, espetó a bocajarro:

- Dejo el banquillo, marcho del Real Madrid. Presento la dimisión.

... y se hizo por unos instantes un silencio sepulcral, ya que ninguno de los allí presentes podía dar crédito a la noticia. Pasado el shock, los flashes echaban humo, literalmente no dejaban de parpadear, y los periodistas convocados, eran lo más parecido a aquella imagen del camarote de los hermanos Marx, en la película "una noche en la ópera", achuchaos y agolpados unos junto a otros frente a la tribuna, gritando cual jaula de grillos, intentando todos a la vez conseguir la respuesta al porqué de la sorpresiva marcha de Mou, justo ahora, precisamente cuando el Madrid llevaba una ventaja más que considerable sobre el Barça, lo que le postulaba como el claro favorito para ganar la Liga.
Enseguida la noticia se extendió por todos los medios, no solo los nacionales, pues una avalancha de prensa deportiva internacional fue recalando en Madrid a las pocas horas de aquello, en post de la estela de tan sorprendente dimisión.
Cómo era de esperar, fue portada indiscutible en todos los periódicos del día siguiente, abrió los titulares de los telediarios de todas las cadenas, y desde luego, de lo que no pararon de hablar los micrófonos de la radio.
Efectivamente, la noticia no había dejado indiferente ni a tirios ni a troyanos, en algunos círculos, había causado inclusive estupor; y en este climax, aún pendiente de digerir lo de Mourinho, de pronto, Pep Guardiola, emite un comunicado de prensa...


...os lo seguiré contando en la siguiente entrada.
Buen finde a tod@s

domingo, 19 de febrero de 2012

armas y redes (continuación)



Nos quedamos en que a Eva Martos, una periodista que salió de la universidad para comerse el mundo y con la intención de abrirse un hueco en la profesión, no le iba demasiado bien en su trabajo monótono, repetitivo y sin perspectivas en la emisora de radio local; para colmo, su mente, comenzó a darle todo tipo de quejas ante futuro tan gris... sin poder dormir, se levantó de la cama y, viendo una revista, de pronto, se le encendió la luz cuando vió en portada a Anastasio Onieva, el exitoso dueño de la cadena de tiendas Zheta. 

Las  imágenes gráficas no le hacían justicia, era cierto, pero de todas formas, dejaban entrever un hombre sino atractivo, sí interesante... ipso facto, Eva cogió el portátil, se acomodó en el sofá, y comenzó a buscar información de Anastasio Onieva y de Zheta. Por la mañana, antes de irse para la emisora, ya tenía recopilada toda la intendencia que necesitaba su plan, así que sólo restaba estructurarlo bien, visualizarlo, y materializarlo de forma precisa y profesional.
Sobre las once, llamó por teléfono al grupo Zheta pidiendo una entrevista con el Sr. Onieva, justificándola, en la demanda en los medios de ejemplos de empresarios exitosos, frente a una sociedad en brutal crisis económica. Dejó su nombre, su identificación, y la credencial de su emisora, a la que no dudó un instante en usar de tapadera.
Toda la semana estuvo nerviosa y expectante a la mordedura de anzuelo por parte de Zheta, y concretamente, de Anastasio Onieva; finalmente, transcurridos ocho días desde el envite, un periodista del Gabinete de Comunicación del empresario la llamó, hablaron  durante media hora larga sobre los pormenores de la entrevista hasta llegar a un acuerdo, cosa, que francamente no le fue difícil, porque entre compañeros, ya se sabe, es fluida la avenencia. Todo quedó cerrado para el miércoles 23 de marzo: ella, se encargaría de entrevistar a Onieva distendidamente en una cena de trabajo, y él, le mandaría varias fotos oficiales con las que ilustrar el reportaje. 
Mientras Eva preparaba todo este zanfarrancho de combate, sorprendentemente, su parlanchina mente enmudeció, y de la misma manera que la descolocó cuando se puso a hablarle y a darle quejas sin parar, la descolocaba ahora tanto silencio, pero caramba, aquella mudez repentina era ciertamente de agradecer.
Llegó en día D, Eva, había visualizado suficientes veces el encuentro, y madurado detenidamente cada detalle... preparada a lo Letizia (taconazos estilosos y bien altos, traje pantalón ajustado color marfil, pelo suelto sedoso, brillante y modelado, y mirada vivaz transmitiendo control, profesionalidad y sobrada personalidad), llegó al restaurante exactamente cinco minutos después del entrevistado.
En todo momento en la cena Eva estuvo extraatenta, extraamable, y derrochando encanto por doquier... estuvieron hablando de ésto y de aquello, de lo divino y lo humano, de lo profesional y lo personal, de todo un poco. Ella, se aseguró sobremanera de dejarle clara su admiración como empresario y cómo hombre hecho a sí mismo, se aseguró sobremanera de sonreirle con feminidad, de posicionarse en que no iban con ella los convencionalismos sociales, !qué tontería!, pero sobretodo y muy especialmente, se aseguró de que él supiera que no usaba ropa interior.
Dejados con claridad todos los mensajes, Eva se levantó de la mesa dispuesta a salir del restaurante... entonces la oyó de nuevo, ahí estaba su mente, cual César, pronunciando distinguida un alea iacta est, y tras la frase y puesto que efectivamente la suerte estaba echada, volvió al silencio y a la mudez.  El silencio, sólo se rasgaba en los pasos de Onieva que la seguían... los pasos, y su respiración.


Os dejo este vídeo, no tiene nada que ver ¿o sí?... !jajajaja, no mosqueéis a las ranas!
Mil besitos a tod@s




martes, 14 de febrero de 2012

armas y redes



Cuando Eva Martos puso por primera vez los pies en la Facultad de Periodismo, sintió algo muy especial que no podía definir, no le temblaban las rodillas de la emoción, ni le faltaba el aire, ni le palpitaba el corazón, pero era sin duda un sentimiento extraño y diferente a todo, algo así como una rara mezcla de emoción, de sueño realizado, y de vis atractiva por ese lugar que siempre había estado entre sus anhelos más profundos... y allí estaba al fin, en la universidad, en su primer día de clase, con su mochila al hombro y una sonrisa de satisfacción de oreja a oreja, abriendo los ojos como abanicos, ávidos por encontrar las aulas de primero.
Siempre recordaría ese día y esas sensaciones inexplicables, y lo curioso del asunto, es que después de transcurridos tantos años desde aquel primer día de clase, ella seguía sin explicarse cómo se mantenían vivos en su memoria aquellos sentimientos y sensaciones, que, mirados de frente y objetivamente, en absoluto eran para tanto.
Los años universitarios pasaron volando; cada octubre, de nuevo en la facultad para comenzar el curso siguiente, segura de que se estaba preparando para ser periodista, una buena periodista, una gran periodista.
Segura, del papel y de la importancia que la comunicación jugaban en la vida y en la sociedad: el cuarto poder, como afirmaba con rotundidad y vehemencia, el poder que se le olvidó a Montesquieu en su famosa teoría de la división de poderes, !pobre!, llegó a pensar de él en algún que otro momento de exaltación... si Montesquieu levantara la cabeza hoy día, se tiraría de los pelos de no haber reparado en la prensa, al traste toda su teoría, !pobre!.  
Terminada la carrera y con unas excelentes notas que la avalaban, salió de la facultad dispuesta a comerse el mundo, pletóricos los ánimos por hacerse un hueco dentro de la profesión. 
Periódico a periódico, y medio a medio, Eva Martos fue pidiendo una oportunidad, impertérrita, con su título y notas en ristre, y una impecable sonrisa al más puro estilo profident, pedía y pedía trabajo de periodista, pero !nada!, no había nada, nunca había nada.
Los días y los meses iban minando sus ánimos, su ímpetu y su voluntad, y, cuando ya estaba a punto de tirar la toalla: eh voilà!, llegó su tan ansiada oportunidad en una cadena de radio local.
Al principio, aquel trabajo mal retribuido y de jornadas kilométricas, le parecía sencillamente gloria bendita: era su primer trabajo, sus primeros salarios... y aunque no llegaba ni a la categoría de mileurista, le habían permitido independizarse de sus padres; eso sí, en un pisito pequeño y destartalado, de un barrio modesto alejado de cualquier parte; pero Eva, comenzaba su vida autónomamente, y, esa aventura, desde luego bien valía sacrificios.
Tres años llevaba ya en aquel cuchitril, y en aquella emisora,  haciendo las mismas cosas, y sin más horizonte que la pesarosa reiteración, cuando oyó por primera vez a su mente quejarse, hablarle, decirle que estaba harta, que no tenía porvenir... nunca antes su propia mente le había protestado y ni mucho menos hablado, pero ahora, era un continuo runrún de dimes y diretes y quejas y más quejas. No sabía cómo parar aquello, y lo peor del asunto, era consciente de que aquella mente suya que le hablaba y hablaba, tenía razón... toda la razón, ¿cómo no iba a tenerla, mirando la vida que tenía y lo que le rodeaba?.
Se sentía saturada, el tema la desbordaba, y sin saber qué hacer, pues por mucha razón que tuviera aquella parlante mente suya, tampoco era cosa de contárselo a nadie, a ver, cómo explicarle a cualquiera que su mente le decía cosas, sin que la tomaran por chiflada a la primera de cambio, !vamos por Dios, era ya lo que le faltaba!!!. Sin embargo, a su apatía por la vida y el trabajo, se sumaba ahora la falta de sueño, pues esa mente torturadora no la dejaba descansar.
Sin poder dormir, y venga a oirla, y, pese a querer evadirse, acurrucarse en la cama y olvidarse del mundo, no le quedó otra que levantarse: !imposible -para su desgracia-, no escuchar aquel quejío constante de su mente!.
Fuera de la cama, medio catatónica y sin saber llenar en absoluto horas tan intespestivas, se sentó en su sofá como una autómata y comenzó a ojear la revista que yacía en la mesita, junto al teléfono. De pronto, lo vió, y todo comenzó a aclararsele en la cabeza. Allí, en portada, estaba Anastasio Onieva, el exitoso dueño de Zheta, inaugurando una de sus tiendas.


Continuará... en unos días, cuelgo el desenlace de la historia.
Mil besitos gordotes, y feliz sanvalentín





sábado, 4 de febrero de 2012

cáncer




Cuando me miro al espejo
ya no veo mi vivo retrato,
y no me reconozco:
¿dónde está aquella
mujer que fuí?.
Lo sé,
sé que el mundo
no es justo,
y que todos buscamos
un puerto, un cielo abierto
lejos del dolor.
!Cómo deseo
ver crecer mi pelo!,
y el color
 en mis mejillas,
y reír a carcajadas,
y volver a enamorarme
del Quijote, del capitán Acab,
de Ana Karenina, o
Margarita Gautier...
Y lucho,
lucho porque deseo
mirarme al espejo,
y verme a mí,
y hablarme,
y sentir de nuevo
la primavera.



... el cáncer está con nosotros, tenga o no tenga día declarado, está con nosotros, cruel, canalla y traidor, pero sin el poder de amilanarnos, por eso tenemos que plantarle cara, porque siempre, absolutamente siempre, más allá de la dureza y todo el horror de la enfermedad, siempre también está la meta: la victoria.