sábado, 31 de octubre de 2009

los reyes también lloran


Querid@s
bloggers, hoy ha sido un día algo especial, sin duda, porque es que hoy entre mis manos he tenido trocitos de historia, instantes capturados en papel, y con mimo encorsetados en carpetas de cartón neutro, ya sabéis, esas carpetas especiales donde se guardan los documentos valiosos para ser preservados de una inexorable ley del devenir, por la cual, todo cambia por el mero transcurso del tiempo. Hoy, he tenido entre mis manos documentos históricos del Archivo General de Andalucía. Hoy, mis dedos han rozado despacito, muy suavemente, palabras escritas en una grafía antigua, que atrapadas por el papel y por el tiempo un día salieron de las manos, del corazón y de la cabeza de Felipe IV, todo un epistolario de cartas escritas por el rey a su amada amiga Luisa Enriquez, condesa de Paredes.

No se querid@s si alguna vez os habéis asomado a un documento histórico, pero el solo pensar que eso que ves, tocas y hueles lo escribió una persona que existió cuatro siglos atrás, una persona que ocupa un lugar destacado en la historia y al que has tenido que estudiar en el instituto, solo de pensarlo, da un vértigo que te acelera la respiración y te hace sentir que ese momento es sin duda diferente, algo así como si una atmósfera liviana y atemporal envolviese el espacio y enmarcase la escena contigo dentro. Y allí estaba yo, sosteniendo las cartas de Felipe IV, de alguna manera emocionada, porque al igual que existe una relación emocional con las palabras, cuando por ejemplo leemos en alto un poema, también existe una relación emocional con el documento histórico, porque tocas, tienes y ves un papel, el mismo que tocó, tuvo y vió el mismisimo Felipe IV, ese rey que sale reflejado en las Meninas de Velazquez.

Ese rey que nació en 1.605, -año en que Cervantes publica la primera parte del Quijote-, que era una persona tímida y sensible, amante de placeres, rico en cultura y aficiones artísticas, con un cómputo mayor de bastardos que de hijos legítimos, mecenas sin excepción de la pintura y el teatro, y protector indiscutible de Velazquez, su pintor de Corte. Ese rey, que se me ha mostrado hoy además como un hombre, un hombre sensible que le escribe a una muy querida amiga dejando al descubierto un abanico de sentimientos.


Como no se leer castellano con grafía y usos antiguos, he aprovechado la traducción de esa correspondencia, y voy a exponeros resumidos algunos párrafos de las cartas de Felipe IV a su amiga la condesa de Paredes; juzgad vosotros mismos:


Palacio, 1.644

Condesa,

Han sido largos los días pasados desde que os pude escribir por última vez, pero han pesado en mi ánimo como años de privación y de penitencia. Ya sabéis la vida ocupada que llevo en los últimos tiempos, en los que voy de continuos sobresaltos; aprendo con los años a pagar el precio del trono, pues la vida que espera al pastor que pretende cuidar de su rebaño no es más que un permanente desasosiego.

Me hacéis soledad, Condesa. Esta casa está más vacía desde que partisteis de nuestra compañía. Harto me holgara de poder hallarme con vos, y de que se dispusiesen las cosas de manera que el Palacio estuviera en la vecindad de vuestro regazo. Todos los males no los sintiera por llegar a veros. Sobre todo ahora, en que me abruman los muchos pesares que me rodean.

(continuará...)

Y ahora os dejo querid@s, ya sabéis, sed felices, todo lo más por favor. Besitos. Mil besitos. Prometo continuar la carta en la próxima entrada.


jueves, 22 de octubre de 2009

la lluvia en Sevilla es pura maravilla


Querid@s bloggers, llueve... llueve en Sevilla, es la primera lluvia de la temporada, y nos ha cogido de improviso, casi a traición en este verano del sur que parecía eterno, y precisamente por ser la primera -y claro, por lo que reza la frase que da título a la entrada-, esta lluvia de hoy es, por supuesto, muy bienvenida. He de deciros que la lluvia en Sevilla es una lluvia fina, sosegada, rítmica, casi se diría que musical, de esa que purifica el entorno pero que no cala hasta los huesos, de esa que deja charquitos donde poderse reflejar la Giralda: efectivamente, pura maravilla.

La frase, la hizo famosa Audrey Hepburn en la película My fair Lady, ya sabéis aquel maravilloso musical donde un excéntrico lingüista (el profesor Higgins), conoce a una vendedora callejera de flores (Eliza Doolittle, nuestra Audry) y, se apuesta con su compañero y amigo (el coronel Pickering) que en seis meses sería capaz de hacerla pasar por una dama de la alta sociedad, simplemente enseñándola a pronunciar adecuadamente el inglés


No se querid@s si en verdad se puede pasar de callejera a dama por el solo hecho de saber hablar bien una lengua, y, no obstante la importancia del lenguaje que desde luego reconozco, parece que es opinión generalizada de entendidos, que cada vez tenemos un mayor empobrecimiento del idioma, que en nuestro diálogo cotidiano cada vez utilizamos menos términos, y que los jóvenes, inmersos en las nuevas tecnologías en donde todo exige velocidad, podan y deforman el lenguaje en sus comunicaciones, que cada vez se asemejan más a una jerga jeroglífica.

Decía Borges que el lenguaje no lo hace la Academia ni el Poder ni la Iglesia ni los escritores, que el lenguaje lo hacen los cazadores, los pescadores, los obreros, los campesinos, los caballeros y los tipos sinceros, y, en este sentido, el lenguaje evidentemente es algo vivo y cambiante como la sociedad, es adaptativo y permeable, de ahí que nuestra Real Academia haya aprobado la inclusión en el Diccionario de términos como pen drive, chiste verde, animal de bellota, subidón, paganini, o cuerpo de jota.

Yo estoy totalmente de acuerdo con este fluir de palabras y términos, y esta innovación adaptativa de nuestra lengua, y ahora, que todos los escaparates de las tiendas están llenos ya de calabazas, brujas y zombis (ya sabéis, la invasión comercial del Halloween), me gustaría que la Real Academia cuando integre el término -que no me cabe duda que integrará-, lo haga españolizándolo: jalogüín. Si ha de invadirnos la cultura de la comercialización de la noche de las brujas y los muertos vivientes, que por lo menos sea en plan castizo, con su j, su diéresis y su acento en la i: jalogüín


Os dejo querid@s con este vídeo de Cruz y Raya que es una genialidad, como aquel de "Encarna estoy haciendo empanadillas porque mi hijo está en la mili..." de Martes y Trece. Sed felices. Mil besitos gordos



video


viernes, 16 de octubre de 2009

días de vino y rosas


Querid@s bloggers, el sábado pasado fui al teatro, que, dicho sea de paso sabéis que es una de mis pasiones pues, de todos los espectáculos artísticos considero que es el más emocionante, el más vivo, el más mágico, el más absolutamente cautivador. Daros cuenta que cuando se levanta el telón ya no hay marcha atrás, y los personajes tienen que cobrar vida allí mismo, delante tuya, con sus diálogos, sus tiempos, su ritmo... todo único, todo mágico, emoción a tope, cada función irrepetible en sí misma, algo, literalmente especial, enfin !que puedo deciros yo si ya veis que soy una teatrera patológica!

El sábado, como os decía, estuve allí, en el Lope de Vega, en el teatro, viviendo en directo el deterioro de una pareja, viviendo como Sandra (Silvia Abascal) y Luís (Carmelo Gómez) se amaban y también se destruian a consecuencia del alcohol.

Ya supongo sabéis, querid@s, que días de vino y rosas es una obra de Miller de la cual, en 1.962 Blake Edwards hizo aquel soberbio peliculón interpretado por Jack Lemmon y Lee Remick. Tanto aquella (la película) como ésta (la obra de teatro) sorprenden por la transmisión del dramón que encierra esa historia de amor y ruptura de una pareja que se ama, pero que se hunde cada vez más en ese camino de difícil retorno que es la bebida, hasta el punto de tocar fondo y llegar a su autodestrucción.

Pese a sus años tanto en pantalla como en escena, sigue siendo una obra tan actual y real como entonces, tan dramática y sutil como la vida misma, que sigue escupiéndonos muchas Sandras y Luises ¿porque bebemos tanto?, ¿porque toda celebración la asociamos inmediatamente con la bebida?, ¿porque socialmente somos tan tolerantes con el alcohol?... fue tremendamente impresionante la escena en que ese Luis, sólo en el escenario, se dirigía al público cual sesión de Alcohólicos Anónimos, y nos decía entrecortadamente a nosotros -convertidos en colegas alcohólicos por un momento-, que sólo quería parar un poco y respirar, que quería quitarse esa angustia que le perseguía, esa culpa dolorosa de haber sido precisamente él, el inductor de Sandra en su camino hacía el alcohol. Quitaba la respiración la escena !impresionante, absolutamente impresionante!


Toda adicción, queridos es perversa, dura y dolorosa, porque te quita algo de tí -poco o mucho o todo- y te convierte en otra cosa, en alguien distinto al que eras, a aquel de entonces, y recuperar las riendas de ese que fue y que ya no es, desde luego debe ser una lucha titánica de uno con uno mismo, como he leído del propio Carmelo Gómez, es sentir de pronto que estas sólo en medio de un bosque hostil y umbrío, y que las miguitas de pan que dejaste para señalizar el camino, como en el cuento, se las han comido los pájaros o el ogro cruel, y ahora te ves sólo, perdido, y encima, en la piel de ese otro que eres pero que no eras... !difícil retorno!, !cuan difícil volver!


Os dejo querid@s, ya sabéis, sed felices por fa, felices pero sin la compañía del alcohol. Y sí, ya se que no se os ha pasado por alto mi mutismo sobre la interpretación, que en actorazos tan geniales como Silvia y Carmelo, es evidente que huelga, claro, ¿como transmitiros la cantidad de emociones que me hicieron sentir ellos a mí?, realmente decir que estuvieron magníficos, maravillosos y espléndidos es de verdad parco y poco, ojala supiera expresarme mejor, ojalá supiera decir esas palabras que llenan de colores y sonidos y caricias los sentidos y el corazón. Mil besitos



jueves, 8 de octubre de 2009

si quiero



Querid@s bloggers, el sábado 3 de octubre fuí a una boda en Triana, ya sabéis, ese barrio castizo de Sevilla, allí, en su emblemática iglesia de Santa Ana (aunque a decir verdad, todas las iglesias de este barrio por una o por otra razón son emblemáticas) se casó mi amigo Salva.

La boda fue preciosa, y ni que decir tiene que los novios (y acompañantes) iban más bonitos que un San Luis; todo resultó entrañable, tanto ceremonia como ulterior celebración, por lo que al final, nos volvimos a casa con un sumatorio enorme de momentos deliciosos y desde luego felices.

No obstante, tengo que confesaros que yo, -que aún rumiaba los 43 lazos negros-, y dado el escenario más que propicio para ello, no dejaba de pensar para mis adentros como podían deteriorarse tanto los sentimientos, y como era que se podía pasar del blanco vestido de tul al blanco sudario de lazos negros. No dejaba de pensar como se pueden destruir tantas emociones, tantos sentimientos, tantas sensaciones dulces, si el amor entre los contrayentes podía incluso tocarse como si de algo tangencial se tratase, y hasta podía olerse y respirarse, por eso, no cabía en mi cabeza, esa perversa progresión del amor al asesinato, de la felicidad a la más cruel de las tragedias, de las risas y el gozo, al dejar de existir, a ese de pronto: la oscuridad.

Las cosas que no comprendo me angustian e inquietan, desde pequeña, y, aunque siempre te angustia y entristece cualquier muerte de la que te enteras aunque no conozcas al afectado, confieso que éstas (las de los lazos negros en sábana blanca) me angustian más, porque mi mente no tiene ninguna justificación que asiente o temple el desafío de la conciencia.

Y es que, querid@s, cuando fallecen personas en un accidente de tráfico, por ejemplo, te angustias y apenas, pero tu mente razona: exceso de velocidad, exceso de alcohol, distracciones, cansancio... la mente razona; cuando fallecen personas en una inundación, por ejemplo, te angustias, te apenas, pero tu mente razona: la gota fría, el cambio climático, mal construcción de viviendas en zonas donde no se debió construir... razonas. Pero ¿como se razona frente a una sábana blanca cuajada de lazos negros?

Os dejo querid@s... el amor por encima de todo, que no merece esta entrada ser tan sombría. Sed felices por favor. Besitos, mil besitos

video

jueves, 1 de octubre de 2009

43 lazos negros



Querid@s
bloggers, esta mañana ojeando una revista, una foto me ha dejado impactada, la foto era sencilla, sólo una sábana blanca y en la sábana, 43 lazos negros, nada más, no había nada más, un pide de foto que decía la violencia de género se ha cobrado en lo que va de año 43 vidas. La foto, os aseguro que impactaba y a mí, además, me generó una angustia, que terminó anidándose exactamente en el corazón, todo el día he notado esa angustia: mientras andaba por la calle, mientras trabajaba, mientras comía, mientras esperaba a mi hija del colegio, aún ahora la siento, una angustia fría, helada, algo tétrico y demoledor que te va subiendo de abajo a arriba y de fuera a dentro, desde los zapatos hasta llegar a calarte carne y huesos, dejandote una extraña zozobra, un extraño dolor, una sensación extraña y angustiosa a la que tu mente no alcanza a dar crédito, ¿como se puede digerir tanta sinrazón?
No sé cuantas veces hoy he respirado hondo, como un ejercicio mecánico por recuperar la razón, no sé cuantas veces hoy habré mascullado un por dios que horror, 43 mujeres, 43, había 43 lazos, y esos lazos tenían nombres y apellidos y vida, seguro tenían hijos, padres, madres, hermanos, amigos....basta ya, basta ya por dios

Y es ese sudario, esa blanca sábana cuajada de lazos negros, uno por cada mujer asesinada a manos de su marido, novio, ex-marido, o pareja en general, esa foto que subsiste en mi retina desde esta mañana, la que hace que ahora esté aquí, escribiendo mi pena y transmitiendo este espanto.

Y me pregunto ¿como puede intoxicarse tanto una relación que, se supone que es de amor -o lo fué-, hasta terminar matando?, ¿como pueden llegar esos sentimientos (¿de amor?) a tanta barbarie y horror?, y, ¿como hacer para acabar con ésto?, ¿que es lo que hacemos mal, porque no llegamos?

Hoy querid@s es evidente que estoy tocada y hundida, rezumo dolor, me cuesta digerir que 43 veces se haya llegado a tal extremo "de tanto querer", !menuda gilipollez e hipocresía!, me cuesta entender que se calle y se perdone porque "en el fondo me quiere", !menuda insensatez!, me niego a asumir ese "es mi mujer, mía, y hago con ella lo que quiero" !menuda crueldad!. Todos sabemos que no hay que callar, todos sabemos que hay que denunciar, todos sabemos que no hay que justificar, que la sangre de una mujer maltratada es una herida abierta para tod@s, ¿porque entonces no llegamos?, ¿porque?

Son 43 lazos negros los que prenden de una sábana blanca, 43 mujeres asesinadas..... y encima, esta cifra puede ser hasta mayor, pues la revista no era reciente


Os dejo con este vídeo... por favor, cuidado con los niños, aprenden imitando. Un beso a tod@s,



video